La elevación del costo del combustible, es la demanda principal de los transportistas. Como sabemos, esta es consecuencia de las sanciones impuestas por la OTAN a Rusia acatando las órdenes proceden de Washington, no ha sido acatada con muchos países, como China e India y otros del oriente.
En Latinoamérica, Brasil ha decidido no acatar las sanciones impuestas por Estados Unidos y la OTAN, y comprará petróleo a Rusia y no sólo petróleo, sino también fertilizantes. Los argumentos de Bolsonaro son válidos: necesita la energía para su industria y los fertilizantes para su agricultura.
Otro país, pequeño, como El Salvador le ha dicho a Estados Unidos que ya no es un país bananero, sino un país que tiene soberanía sobre su territorio y también se apresta a desobedecer a Washington y comprarle petróleo y fertilizantes a Rusia.
En este caso no se trata de un problema ideológico, porque hace tiempo que Rusia ha dejado de ser socialista, sino de medidas concretas, pragmáticas como dirían algunos, de comercializar con un país que te ofrece su combustible, incluso con un 30% menos que en el mercado mundial. El que ha decidido no comprar es la OTAN y el Perú no forma parte de esa organización militarista que ha extendido sus acciones, como la guerra contra Afganistán y la invasión a Irak y las crisis de Libia y Siria.
Además, los Estados Unidos están en conversaciones para comprar gas y petróleo a Venezuela. Un barco petrolero italiano ha dado el primer paso y le ha comprado gas a Venezuela, pese a las sanciones todavía vigentes impuestas por EEUU, con la anuencia de la OEA y el Grupo de Lima, para no comprarle ni venderle nada a Venezuela, para llevarla a la mendicidad y destruirla como país, con el costo humanitario que eso ha significado.
Por supuesto que la prensa le culpa de todo a Maduro, pero no a los gobiernos de Obama y Trump le aplicaron 600 sanciones al país caribeño.
El gobierno peruano debería seguir con esa línea de soberanía en sus relaciones internacionales. Comprarle el petróleo a Rusia y los fertilizantes, le permitirá bajar el precio de los combustibles. La demanda de los transportistas y los agricultores tiene una salida. Hay un proveedor que lo vende con una rebaja del 30%. Es la oportunidad para comprarle.



