Pero no es así. De acuerdo a los abogados de las organizaciones de Derechos Humanos, en ningún artículo figura el delito de asesinato a civiles desarmados, y por tanto, deben ser investigados por la fiscalía provincial de Huamanga y juzgados en el fuero común.
Pueden los soldados que sean identificados como los que hicieron uso de sus armas de fuego en base a los incontables videos que puede recoger la Fiscalía, así como tomar en cuenta el principio de la obediencia debida, es decir no contradecir las ordenes de su jefe.
Pero aún en ese caso, en el propio Decreto Ley Nº 23214, Código de Justicia Militar, se señala en el artículo 19, inciso 7 que comete delito “El que procede en virtud de obediencia al superior, siempre que la orden de éste no sea notoriamente ilícita”. Y de hecho, disparar a los que huyen por la espalda como si fuera una cacería y perseguirlos hasta el barrio de Conchopata, debe ser investigado.
Y reiteramos, que los organismos de derechos humanos, ante las declaraciones de la presidenta de la república, han señalado que acudirán, si esto se materializa, ante los organismos internacionales de derechos humanos, como la Corte Interamericana de San José de Costa Rica.
No estamos justificando los actos de vandalismo cometidos por personas, infiltrado, radicales o violentos, que existen en todo movimiento de masas (hasta en las barras bravas de los clubes deportivos). Son individuos que deben ser identificados en los videos y sancionados por los daños causados a la propiedad pública y privada.
Pero lo que se ha visto es totalmente diferente a como se controla a una movilización, incentivada o no, por dirigentes de masas enardecidas, que intentaron de tomar el aeropuerto de Ayacucho. Luego de que el helicóptero lanza las bombas lacrimógenas la masa comienza a correr.
Se pudo haber continuado con este sistema de lanzamiento de bombas lacrimógenas donde se volvían a juntar, por supuesto que si Y además estaba la policía, que podía cerrarles el paso a los huían y detener a los que habían sido identificados como los cabecillas. Porque, de hecho, entre la multitud de marchantes, habían miembros de inteligencia filmando con sus teléfonos celulares.



