Para eso, está el Informe de la CVR, que tiene limitaciones, pero es un texto guía para entender lo que pasó en el Perú en los años 80 y 90. Estudiar este periodo, para que los jóvenes conozcan la verdad, permitirá encontrar los caminos a una reconciliación entre peruanos.
Las madres y los jóvenes de Anfasep, que agrupa a las víctimas de la violencia política en Ayacucho, han señalado que la vida continua, y que lo que están esperando, al igual que todas las víctimas del conflicto armado interno es la reparación.
Hay en estos momentos temas que son necesarios destacar, porque la muerte de Guzmán ha sido motivo para conocer los pronunciamientos de las autoridades, especialmente el presidente Pedro Castillo. Ha sido tajante en condenar el terrorismo, práctica que utilizó sendero luminoso para aterrorizar a las poblaciones, especialmente rurales.
Los debates innecesarios sobre el cuerpo de Guzmán han sido motivo de especulación por los periodistas de los medios de la derecha, quienes en su miopía no se dan cuenta que generan un mito. No dar cabida a estos debates es mucho mejor.
Ahora son necesarias dos tareas. Ambas son responsabilidad del Estado, de los partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil.
Se trata de la derrota política a sendero luminoso y a las organizaciones de fachada que estas generan. Esta derrota política no pasa por la persecución, sino por el aislamiento de esta organización de las masas, especialmente juveniles en las Universidades y en las zonas urbanas.
Pero eso sólo será posible si vuelve la Universidad a tener ese protagonismo que siempre debió tener: ser el centro de debate de las propuestas políticas frente a los problemas del país. Y ahí, es donde se forman los lideres que conducirán a las organizaciones políticas.
En segundo plano de debe derrotar ideológicamente a sendero luminoso. Demostrar que la concepción que tenían del país era equivocada, dogmática y congelada en el tiempo. Demostrar que con su accionar terrorista era contrario a la práctica política en todo tipo de sociedad.
Y seguir construyendo el país con el esfuerzo diario y sostenido. Y, repitiendo lo que dicen las madres de Anfasep: ha muerto una persona, como todos terminamos muriendo.



