Este reconocimiento, se suma a otros que tiene la ciudad de Huamanga, como el de capital de la artesanía en el Perú, Ciudad Cultural Creativa por la UNESCO, y Capital de la Libertad Americana. La Semana santa de Ayacucho, ha trascendido las fronteras patrias y se le reconoce entre las más importantes de Latinoamérica, comparándola con la de Antigua en Guatemala o Sevilla en España.
Este reconocimiento debe permitir, por una parte, recuperar algunas de las manifestaciones de la Semana Santa de Ayacucho, que se han venido perdiendo en los últimos años, así como incorporar a mayor número de instituciones que le den una mayor participación de la ciudadanía.
Como señala la misma norma, la semana santa de Ayacucho es una demostración del sincretismo cultural, porque reúne dentro de un mismo espacio festivo a una fe religiosa con expresiones de la liturgia católica con manifestaciones de cultura popular.
Además, es una festividad en la que participan, de forma variada, los diversos actores sociales de Ayacucho, pertenecientes a los diversos estratos socioeconómicos de la sociedad huamanguina y permite mantener las tradiciones y el tejido social a través de la fe religiosa.
La Semana Santa de Ayacucho, deberá luego de esta declaración de Patrimonio Cultural de la Nación, dejar de lado expresiones festivas que no coinciden con las propias de una festividad eminentemente religiosa, la misma que afecta a la proyección de la ciudad de Huamanga, como una de las que muestran una forma única y auténtica de celebrar la Semana Santa, que dura exactamente 10 días. Desde el viernes de Dolor hasta el Domingo de Pascua.
Hay responsables de que esta condición obtenida por Ayacucho se mantenga, y para esto está en primer lugar la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ayacucho, las hermandades de cargadores de “Jesús Nazareno”, del Señor del Santo Sepulcro y de la Virgen Dolorosa, la asociación de ex mayordomos del Señor de la Pascua de Resurrección, el Patronato Cultural de Ayacucho, el Arzobispado Metropolitano de Ayacucho, la Municipalidad Provincial de Huamanga y el Gobierno Regional de Ayacucho.
Todos ellos, más el pueblo católico deben velar porque no se pierda este reconocimiento, especialmente con espectáculos que han sido vetados en los últimos años, pero que se insiste en realizarlos.



