Mientras varias regiones del país, como Lima, Junín y Piura, han paralizado sus actividades por el paro nacional de transportistas, Ayacucho siguió su propio rumbo. A diferencia de otras ciudades que han optado por acatar la medida de fuerza, la región no ha suspendido sus servicios de transporte, según se verificó en puntos clave como el Jr. Nazareno, una de las calles más transitadas de Huamanga. Los vehículos particulares, transporte público y camiones de carga y descarga circularon sin interrupciones.
A pesar de las tensiones que se viven en otras partes del país debido a las constantes extorsiones a transportistas, los dirigentes locales en Ayacucho anunciaron que no se unirían a esta movilización. Según declaraciones de los representantes del sector, la principal razón para esta decisión es que no fueron convocados formalmente a la medida de protesta, la cual tiene una duración de 72 horas en regiones que sí han decidido plegarse.
En el terminal terrestre Libertadores de América, las empresas de transporte mantienen la venta de pasajes con normalidad. El 90 % de los buses siguen operando rutas hacia Lima, una ciudad que vive un paro más contundente. Las tarifas para estos viajes oscilan entre 40 y 80 soles, siendo los pasajes para la noche los más demandados.
Mientras en otras ciudades los mercados han cerrado y las calles lucen vacías, en Ayacucho el comercio también sigue operando. La actividad comercial no se ha visto afectada por el paro, y el flujo de vehículos en la ciudad sigue siendo constante.



