InicioLOCALVía Libertadores: Investigan posible asesinato de cocinero y estibador de mercado

Vía Libertadores: Investigan posible asesinato de cocinero y estibador de mercado

Fue hallado sin vida con un golpe contundente en la cabeza. Murió desangrado.

De un botellazo en la cabeza habrían acabado con la vida de Rony Sairitupac Huamaní, un hombre de 42 años, conocido por comerciantes del mercado Nery García no solo por su fuerza como estibador, sino por la buena sazón que alguna vez lo llevó a brillar como cocinero de chifa.

De acuerdo con las primeras informaciones, Rony habría sido víctima de una violenta gresca. Un botellazo en la cabeza le causó una herida letal. Murió desangrado, solo, en una calle sin vigilancia, sin ayuda, sin testigos que dieran la cara.

La Quinta Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huamanga ya investiga el caso, mientras su cuerpo permanece en la morgue de Ayacucho. El hecho ocurrió el lunes por la madrugada a la altura de la exdiscoteca Killa, en la vía Los Libertadores.

Quienes conocieron a Rony cuentan que su vida siempre estuvo ligada al trabajo duro. Desde joven, pasó por varias cocinas de chifas locales de la ciudad de Ayacucho, ganándose la vida con esfuerzo y aprendiendo con pasión. Su destreza lo llevó incluso a emprender un negocio propio con su hermano, quien aún continúa atendiendo a los comensales con comida oriental.

Pero la vida, como muchas veces pasa en estas historias, no fue lineal ni justa. Problemas familiares y personales lo alejaron de los fogones, y en los últimos meses Rony trabajaba como estibador, cargando sacos y cajas en el mercado Nery García Zárate.

Una zona olvidada por la seguridad

No era la primera vez que un cuerpo amanecía sin vida en esa zona. Los vecinos del sector lo repiten con rabia contenida: “Aquí abunda la gente de mal vivir”, dicen, señalando la constante presencia de personas que consumen alcohol en la vía pública, sin que ninguna autoridad municipal o policial se haga presente de forma efectiva.

«Rony Sairitupac no era un delincuente. No era un agresor. Era un trabajador más, de esos que se levantan temprano para ganarse el pan sin mucho ruido. Hoy su nombre engrosa las listas de muertes violentas sin resolver en una ciudad que parece acostumbrarse al silencio tras el crimen. Su familia pide justicia».

Su familia pide justicia, su comunidad, respuestas y mientras tanto, sobre ese colchón abandonado donde cayó, queda la marca de una ciudad que a veces olvida a los suyos demasiado pronto.

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