¿Cómo hemos llegado a este extremo? La república fue una creación de los criollos, temerosos del poder que tenían los descendientes de los pueblos originarios, luego de la revolución de Túpac Amaru, que hizo temblar a los criollos que vivían a expensas de los tributos indígenas que pagaban los indios en el Perú colonial y en el Perú republicano que les habían asignado.
Ahora parece que hemos retrocedido a los orígenes de la república que fue pensada sólo para los españoles americanos, es decir los hijos de españoles nacidos en el Perú. Los otros, los indios y los negros no eran parte de la nación peruana, los primeros por su origen indígena y los segundos por ser esclavos.
La presencia de los pobladores del sur que quieren llegar a Lima para participar en la marcha de los cuatro suyos, ha generado las reacciones más discriminatorias en la “aristocracia limeña” y que gracias a Fujimori se han convertido en los nuevos dueños del Perú. Como los viejos gamonales han vuelto a utilizar como un insulto el calificar de indio o indígena a los pobladores quechuas y aimaras.
Lo hemos visto en el Cuzco, donde una mujer de pelo rubio (con su plata posiblemente) incrimina a una campesina para luego pronunciarse contra los indios que vienen a dañar la imagen del Cuzco, que por culpa de estos indios los turistas no pueden visitar Machu Picchu. Olvida esta cuzqueña, que los indios que hoy desprecia, son descendientes que construyeron esa maravilla del mundo.
Acá en Ayacucho, también se han generado una suerte de afirmaciones contra los campesinos, indígenas con dignidad, a los que califican como “vagos” sinvergüenzas, que quieren que el estado los mantenga, y otro tipo de agresiones contra los que están viajando rumbo a Lima para participar en la marcha convocada contra el gobierno de Dina Boluarte y el congreso, y que los han detenido a la altura de Socos y en Humay.
Estamos frente a calificativos que hace años parecían desterradas del lenguaje cotidiano. Acusar a todos los que hablan de reformas al sistema económico de comunista y populista, desconociendo que el populismo es, por el contrario, opuesto al socialismo, si a eso se refieren, y es el mecanismo para movilizar a las masas de los gobiernos y partidos fascistas, que utilizan el término popular, como en España.



