¿Te imaginas un mundo en el cual todos tus movimientos, tus actos y hasta tus pensamientos sean vigilados? Pues, esto mismo es lo que nos plantea Eric Blair en su novela distópica de 1984. Publicada el 8 de junio de 1949 con el seudónimo de George Orwell. Después de haber pasado 73 años desde su circulación, este clásico de la literatura aún perdura en el tiempo. Y cada vez más son los lectores que desean enrumbarse en sus páginas.
1984 nos expone al totalitarismo como el sistema reductor de la esencia humana, que bajo el control del Estado se convierte en un ente silencioso. Vigilados y oídos a través de pantallas y micrófonos ocultos dejan al ser humano sin ninguna idea de libertad. El control que ejerce el Gran Hermano es absoluto, un ser omnisciente al que todos temen y adoran al mismo tiempo. El líder del partido controla lo que la gente dice, hace, lee e incluso siente. Porque si el gobierno dice que “2 + 2 = 5” nadie tiene porque discutirlo. Y si alguno se atreve a decir lo contrario es torturado y vaporizado. El control de la verdad, de la historia, de los medios, las informaciones, el lenguaje e incluso las emociones caen bajo la ideología del Ingsoc (Socialismo Inglés) manejado por el poder.
La novela es protagonizada por Winston Smith, miembro del Partido Exterior y trabajador del Ministerio de la Verdad, quien cuestiona su labor de reescribir el pasado de acuerdo a los intereses del régimen. Angustiado por su trabajo emprende la clandestinidad, una rebelión sutil contra el partido, asumiendo que nadie puede adentrarse en sus pensamientos decide plasmarlos en su diario dirigido a O´Brian, al que Smith erróneamente atribuye ser perteneciente a la Organización secreta de la Hermandad.
Winston y Julia (joven amante del protagonista) se dejan llevar por los sentimientos y el odio al partido. Deciden nadar contracorriente; pero en su intento son atrapados y torturados por el mismo O´Brian. Al final nuestro protagonista es obligado a ser leal al partido y amar a toda costa al Gran Hermano.
De esta manera; Orwell nos deja ver las características inimaginables y caóticas de un gobierno autocrático. Nos abre los ojos de un mundo aterrador, donde el ser humano pierde hasta el significado de la libertad. Lo que me lleva a pensar ¿cuál es el límite de la naturaleza humana en la búsqueda del poder? Como dice Orwell: “el poder no es un medio, es un fin en sí mismo”.
Ay quienes atribuyen a 1984 como una clarividencia de lo que pueda suceder en un futuro cercano. Creo que los avances tecnológicos y hechos actuales demuestran que nos encaminamos a esta realidad casi apocalíptica.
Sin lugar a dudas, la angustiante distopía imaginada y anticipada por George Orwell deja horrorizado a cualquiera.
Un libro, una historia…
Los invito a su lectura.



