Han pasado cuatro décadas, y los familiares de los periodistas que murieron el fatídico 26 de enero de 1983, siguen esperando que se haga justicia. Los juicios que se realizaron, resultaron una pantomima, donde se condenaron a tres comuneros, pero siempre quedó flotando en el ambiente, que ellos no eran los únicos responsables.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpuchuraccay-una-herida-que-aun-no-cierra/
Sobre Uchuraccay se ha escrito mucho. Desde el Informe de la Comisión nombrada en el gobierno de Fernando Belaunde Terry, que presentó un informe redactado por Mario Vargas Llosa, -por eso lleva el nombre de Comisión Vargas Llosa- que desde un comienzo recibió el rechazó de los deudos y amplios sectores de la población por considerar que tergiversaba los hechos y ponía a los campesinos como indígenas que no podían distinguir un fusil de una cámara fotográfica.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpoficina-de-radio-anp-se-denominara-martires-de-uchuraccay/
Otro informe es el de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, escrito por un equipo de antropólogos y con base a las investigaciones realizadas por docentes de la universidad de Huamanga sobre lo que sucedió los días previos, el día de la tragedia y los posteriores a la misma. Las conclusiones de este trabajo son diferentes a los de la Comisión Vargas Llosa, pero para los familiares, tampoco dice la verdad.
Aparte de estos trabajos, hay varios libros que se han publicado, pero hay dos hechos que deben aclararse, y para ello, es importante que los documentos clasificados del ejército y de la policía, relacionados con el caso Uchuraccay se hagan públicos, se desclasifiquen, como lo solicitan los pas decanos del Colegio de Periodistas de Ayacucho. Esto aclararía muchas versiones, por ejemplo, sobre quien dio la orden de matar a todo el que llegaba a pie.
Ocurrida la matanza de Uchuraccay, lo primero que se necesita, es conocer en qué momento informaron de la matanza y quien o quienes al Jefe del Comando Político Militar de la Zona de Emergencia, general Clemente Noel y Moral. Además, conocer quién dispuso el entierro de los cadáveres en Uchuraccay.
Debe existir el informe del General Noel a la Comandancia General del Ejército, al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y al Presidente de la República, que contenga hechos que ayudarían a esclarecer que pasó.
Por eso, la desclasificación de los documentos emitidos en los días previos y posteriores al 26 de enero de 1983, dilucidarían quienes son los autores directos y los mediatos, es decir los que dieron muerte y los que indujeron a los comuneros a cometerlos.
En Uchuraccay no sólo murieron 8 periodistas y un guía. Murió más de la tercera parte de su población, que los obligó a migrar y en las comunidades a las que llegaban. Ser de Uchuraccay les cerraba las puertas. Si algún pueblo peruano supo lo que es una diáspora, este es Uchuraccay.



