La Navidad 2020 será recordada por mucho tiempo como un festejo diferente, con rasgos profundos y espacio para la creatividad y solidaridad. La humana condición da razones suficientemente poderosas para ser cautos y prudentes en la celebración, y sin duda afecta esta festividad cristiana y humana sobre la costumbre que se acentuó, de un inmenso crecimiento de los regalos, las fiestas empresariales y cenas de amistades. Esta vez, como pocas en los años recientes, la fiesta se circunscribirá a una celebración familiar, en la mayoría de los casos de forma más austera que la acostumbrada. Esa austeridad llega por varios factores confluyentes. Muchas personas han perdido familiares, han conocido el drama de amigos y compañeros de trabajo y han visto devastadas las economías de las personas contagiadas. Otro factor que se suma es que miles de compatriotas perdieron sus fuentes habituales de trabajo y muchos más recibieron un férreo recorte salarial. Hay poco espacio para los regalos abundantes y para los ágapes costosos. El impacto en las ventas proyectadas habitualmente en épocas navideñas también daña las inversiones y proyecciones comerciales y el trabajo temporal que normalmente prolifera en estas épocas. En esta situación todo obligaba a una Navidad más austera, pero la realidad es otra. Algunos psicólogos califican como una idiosincrasia nuestra con las ciudades decoradas con luces y alegorías a la fiesta, la masiva concurrencia y olvidamos la solidaridad con los miles de deudos que perdieron a sus seres queridos por el covid 19. Sin embargo, ya nada es igual, el golpe de la pandemia la hemos sentido todos los mortales del mundo y particularmente cada quien en el hogar. en mayor o menor grado. Pero hay aspectos que iluminan los espíritus de personas con actitud solidaria con ancianos, niños y personas que padecen enfermedades terminales. La mano y el corazón sensible aún se mantienen y en esta fiesta donde el derroche ha tenido cortapisas, los sentimientos humanos y de hondo contenido solidario se dan en la familia que conviven bajo un techo y otros que a pesar de la distancia se aproximan gracias a la tecnología. El mejor regalo de la Navidad es seguir cultivando el amor, la paz y solidaridad.
NAVIDAD: ¿EN MEDIO DE UNA PANDEMIA Y CONSUMISMO?
Publicado por Diario Jornada
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