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¿El Perú nació corrupto? | Opinión

Mario Zenitagoya | Otra Mirada
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La historia republicana del Perú (iniciada en 1821) ha estado profundamente marcada por estructuras de corrupción, impunidad y captura de instituciones por grupos de poder. Historiadores como Alfonso Quiroz han documentado cómo el Estado nació con debilidades de control y una cultura política donde el beneficio personal ha prevalecido históricamente sobre el bien común.

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Desde el inicio de la República, la falta de sistemas de control eficientes permitió el enriquecimiento ilícito de élites y funcionarios, situación agravada por periodos de gran bonanza económica (como el boom del guano) que fueron dilapidados en medio de escándalos.

Evidenció cómo una red de empresas brasileñas financió de manera ilícita las campañas de la mayoría de partidos políticos peruanos a cambio de la concesión de grandes obras públicas.

La corrupción estructural ha llegado a extremos donde múltiples expresidentes se encuentran bajo investigación judicial o han sido condenados por sobornos, lavado de activos y abuso de poder.

El Índice de Percepción de la Corrupción (informe de Transparencia Internacional), el Perú mantiene un puntaje histórico bajo. Instituciones como el Congreso de la República, la Fiscalía y el sistema judicial son percibidas por la gran mayoría de la población como las entidades más afectadas por este problema.

El Dr. Antonio Zapata es uno de los historiadores más mediáticos y reconocidos del Perú: su pasado como presentador del programa de TV Perú Sucedió en el Perú es recordado por muchos. Sin embargo, esa faceta periodística suya no opaca su carrera como investigador de la historia peruana y sus aportes intelectuales a la sociedad. En su libro Lucha política y crisis social en el Perú republicano 1821-2021, resume 200 años de la historia de nuestro país enfocándose en intrigas políticas y sociales, luchas de poder y conflictos.

Enfatiza que toda la estructura social se ha basado en una profunda desigualdad, traducida en discriminación en el trato entre las personas.

Además, cita a Basadre, quien afirmaba que ‘el Perú es un país de aluviones de descontento que carecen de cauce y que de tiempo en tiempo arrasan con todo.

Es posible desprenderse de la corrupción. En la historia internacional, están los ejemplos de Estados Unidos y China, en los cuales el Estado toma decisiones, se pone severo y se desprende del asunto. Siempre habrá un grado de corrupción porque los seres humanos somos complejos. El problema es si el Estado la permite o busca reprimirla, agrega.

Asimismo, menciona a Flores Galindo que escribió un texto famoso que se llama República sin ciudadanos, donde la idea era que la república existía en el sentido de que había Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, instituciones, Policía, etc. pero no había ciudadanía porque no había canales de participación. La vida política era predominio de algunos y no había mayores mecanismos de vida institucional. Para ser ciudadanos, todos tenemos que ser iguales; pero habiendo tantas jerarquías –con una élite que se siente muy diferente a los de abajo y unos de abajo que no sienten ninguna comunidad con los de arriba– no hay ciudadanía.

Si no tenemos el nivel de vida de Gran Bretaña, es porque tenemos unos cuantos años en los cuales nos hemos ido a pique. Nos parecemos a ciclos, positivos y pésimos”. Es otro punto de vista en el contenido de su libro. Recomiendo leerla.

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