compromiso moral con nuestro país que se encuentra en medio de una crisis sanitaria, económica y moral, sopesar nuestra contribución mediante el voto con cabeza fría. Decía un político peruano “necesitamos una nación donde la corrupción no sea una forma consentida de gobernar”. Nada más claro.
Hay un libro trascendental y de necesaria lectura, se trata de la “Historia de la corrupción en el Perú”, del histortiador Alfonso W. Quiroz (+) cuyas están dedicadas a describir, el proceso de pudrición que significó el régimen de Alberto Fujimori, el mandatario que huyó del país, tuvo la osadía de ser senador japonés para blindarse legalmente y algunos de sus seguidores tienen el mismo deseo por estar investigados por actos irregulares por ello se preparado toda una maquinaria para que la hija del dictador esté a punto de llegar a la presidencia de la república y de ser así- ya lo anticipó- indultar a su padre condenado a 25 años por hechos ya conocidos.
A este ensamblaje político está el llamado de la tribu, encabezado por Vargas Llosa para Keiko Fujimori y no debería sorprendernos: es la consecuencia directa del vínculo que el escritos ha cultivado con una trama de organizaciones ultraconservadoras habituadas a sembrar ideas y cosechar enormes réditos financieros. El marqués ha lanzado el grito de guerra para convocar a la tribu neoliberal. Desde su residencia en Madrid (España) pidió a los peruanos votar por Keiko Fujimori. Apuesta por la acusada por delitos de corrupción. Es una convicción que él mismo práctica. El nobel se mueve como como pez en el agua en el Partido Popular español, agrupación política sentenciada por financiamiento ilegal y con una interminable lista de correligionarios que purgan cárcel o enfrentan juicios por delitos de corrupción: coimas, lavado de dinero, contratos inflados o desvío de cientos de millones de euros de fondos públicos a fundaciones fantasmas. El caso Gurtel dejó al descubierto el desembolso de más de 200 mil euros de dinero público para la campaña de lobby con la que se apuntaló la candidatura de Vargas Llosa al premio Nobel de literatura que el escritor obtuvo en el 2010 (semanario Hildebrandt en sus Trece/abril 2021).
La candidata presidencial Keiko Fujimori pretende borrar de la historia peruana los crímenes de lesa humanidad que su padre, Alberto Fujimori, ordenó que se cometan durante su régimen dictatorial. En el debate en Chota, Cajamarca, la lideresa de Fuerza Popular prometió quitar el término «conflicto armado interno» de los textos escolares.
Tal frase hace alusión a que lo ocurrido durante las décadas 80 y 90 en el Perú fue una guerra entre autoridades gubernamentales y grupos armados, que causó desapariciones forzadas y asesinatos de inocentes. Así lo explica el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
El objetivo de borrar estas palabras en los libros que usa el Ministerio de Educación es quitar responsabilidad a los criminales que violaron derechos humanos en el plano civil. Luego, pretenderían hacer lo mismo en el plano judicial, explicó Gloria Cano, directora de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh). (Portal Wayka)
Y como la derecha empuja la maquinaria, no podía faltar una de las voces de Renovación Popular, y al mismo estilo de la dictadura peruana de Luis Miguel Sánchez Cerro o del régimen nazi de Adolfo Hitler, el congresista electo de Renovación Popular, Jorge Montoya, asegura que promoverá una ley para prohibir que ‘partidos comunistas’ participen en elecciones (sic).
Y en política se quitan las caretas. Renovación Popular, Avanza País, Fuerza Popular, PPC y Alianza para el Progreso son las mutaciones de un mismo virus: el modelo económico. El mismo modelo que hoy diezma el país, que lucra con el oxígeno y obliga, a los ciudadanos peruanos, a hipotecar sus casas, rematar sus autos y vender sus riñones. Sin embargo, este cónclave de partidos políticos —en promiscuidad con la prensa concentrada— quiere mantener el statu quo y busca endosar votos a la señora K.
No hay canal o diario concentrado en grupo de poder que no le haga contra campaña a Pedro Castillo, no hay noticiero que no “informe” de alguna falencia en Perú Libre. Dicen que “debemos defender el país frente al comunismo, hacer prevalecer la democracia”. Saque su propia conclusión haciendo memoria frente a estos hechos. Democracia es no permitir que se repita la historia de los 90. Estamos al borde del abismo?



