No estaba solo. Tenía una planilla de troles encargados de difundir información falsa, especialmente durante la pandemia, buscando exacerbar a la población contra los gobernadores que dispusieron esta medida en sus estados.
Por supuesto, la gran mentira de Trump fue declararse ganador y hacerse víctima de un fraude que anunciaba muchos meses antes de las elecciones. También es el que indujo a los grupos de la extrema derecha de EE. UU para el ataque a capitolio en ese país.
En el Perú también tenemos a los seguidores de este neonazi estadounidense. Los encontramos especialmente en las redes sociales, pero también en algunos medios, tanto escritos, radiales y de televisión, locales como nacionales.
Los vemos ahora con respecto a la Pandemia. Se difunde información incluso con los logos de las instituciones de manera que parecen oficiales. En otros casos, se tergiversan declaraciones o se promocionan supuestas entrevistas que nunca se realizaron.
Esto se hará más cotidiano en la medida que se acerca el día de las elecciones. La campaña va mostrar la miseria humana de nuestros candidatos y, van a utilizar a sus trolls en las redes sociales y a algunos medios de comunicación adictos a este tipo de periodismo.
JORNADA, con 15 años al servicio del pueblo, cree que es importante en estos momentos una profunda reflexión que nos permita desterrar ese periodismo perverso de mentiras e infamias, y ver en perspectiva el Perú que buscamos construir y al que tenemos derecho todos los peruanos.
Sabemos que es un proceso complejo porque se ha construido una cultura que promueve lo banal, y, en el caso de los medios, se ha promovido un periodismo que hace una suerte de apología al crimen y la farándula, entendida esta como el escándalo de la vida privada e íntima de las personas del espectáculo.
Estamos en el último mes de campaña electoral. En estas semanas dejemos de lado esa indiferencia muy propia de amplios sectores sociales que no quieren saber nada de la política, porque están decepcionados, diríamos mejor, asqueados con lo que es la política en el Perú, producto de los corruptos, cuya lista la encabezan Alberto Fujimori y Alan García. Veamos los programas políticos con una mirada crítica, revisemos lo que dicen y comparemos con lo que hacen. Y de manera especial, prioricen los mensajes que buscan construir una mejor sociedad.



