En la reciente edición de la prestigiosa revista Forbes Perú, se destacó la presencia de Alejandro Porfirio Ramos, un amauta ayacuchano, dentro de la selecta lista de «Los 50 más creativos de Perú».
Su reconocimiento se debe a su compromiso inquebrantable con las tradicionales tablas pintadas de Sarhua, convirtiéndose así en un referente indiscutible en el ámbito creativo.
Alejandro Porfirio Ramos ha dedicado su vida al arte desde temprana edad, comenzando su trayectoria a los 12 años. Su labor incansable ha contribuido significativamente al fomento y revalorización de la identidad artística de Sarhua, destacándose por mantener viva una técnica ancestral que ha sido reconocida con diversos premios a nivel local, regional y nacional.
Es importante resaltar que, en el año 2018, el arte de Ramos fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, un logro que destaca la relevancia y trascendencia de su labor artesanal.
Tres años después, el Ministerio de Cultura reconoció formalmente a Alejandro Porfirio Ramos como maestro originario, otorgándole el título de amauta, un honor reservado a aquellos que destacan por su maestría en la preservación y transmisión de las tradiciones culturales.
La inclusión de Ramos en la lista de los más creativos de Perú resalta su habilidad artística excepcional y su compromiso con la preservación de las raíces culturales y el impulso de la identidad artística de Sarhua.
Su contribución ha elevado las tablas pintadas de Sarhua a niveles de reconocimiento nacional e internacional. La distinción en la lista de Forbes subraya la importancia de su labor artesanal y su impacto en el panorama creativo del país.
Alejandro Porfirio Ramos y el arte de las tablas de Sarhua
Porfirio Ramos, amauta comprometido con la preservación del arte popular andino ancestral: las tablas de Sarhua.
Las tablas de Sarhua, consideradas piezas únicas en el mundo son elaboradas sobre troncos de maguey y pintadas a mano con tintes naturales, representando la vida de la comunidad ayacuchana en las alturas de la margen derecha del río Pampas.
Ramos, quien aprendió estas técnicas de su padre desde su infancia, comenta sobre la importancia de mantener viva esta tradición.
«Este arte tradicional viene de nuestros antepasados, de nuestros abuelos. Aprendí de mi padre cuando era niño y hasta hoy hago las pinturas tradicionales de mi pueblo Sarhua. Esta es nuestra tradición», señaló.
El apoyo del proyecto Haku Wiñay del Foncodes ha sido fundamental para fortalecer la producción y comercialización de estas obras, que ahora tienen presencia en hogares de Europa y Estados Unidos.
Las tablas de Sarhua y su belleza cultural
El 29 de octubre de 2018, las Tablas de Sarhua, expresión artística tradicional ayacuchana, fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación.
Este reconocimiento se basó en su contribución a la manifestación de la creatividad andina y a la preservación de la memoria familiar y colectiva, convirtiéndolas en un ícono representativo del arte regional peruano.
Originarias del distrito de Sarhua, en la provincia ayacuchana de Víctor Fajardo, estas tablas pintadas representan una herencia cultural transmitida desde tiempos prehispánicos.
Las Tablas de Sarhua, también conocidas como «qellqas» o simplemente «tablas», son una manifestación artística que ha perdurado a lo largo de la historia.
Su elaboración sigue un proceso tradicional que ha evolucionado con el tiempo. Aunque algunas características han cambiado desde el siglo XIX, cuando se instauraron los atributos que aún se recuerdan, las tablas siguen siendo un testimonio vivo de la cultura sarhuina.
Antiguamente, estas tablas medían de 2 a 4 metros de alto y de 20 a 30 centímetros de ancho, adoptando la apariencia de columnas largas y delgadas, adaptadas a las formas de los troncos de árboles locales con los que eran fabricadas.
La interpretación de las tablas se realizaba de abajo hacia arriba, un patrón de lectura que perdura hasta hoy. Aunque algunos aspectos han experimentado cambios, la esencia de las tablas tradicionales se ha mantenido, y su uso asociado a la techumbre de las casas está siendo revitalizado por las generaciones actuales que residen en la comunidad.



