El 2 de septiembre de 1983, se estableció la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (Anfasep), una organización dedicada a la defensa de los derechos humanos.
Fundada por un grupo de madres, esposas y familiares de personas desaparecidas durante el período de violencia que azotó el país entre 1980 y 2000, Anfasep ha sido un pilar en la búsqueda de justicia y verdad.
Dentro de la administración de esta organización se encuentra el Museo de la Memoria “Para que no se repita”, el cual fue construido entre 2004 y 2005. En este museo se exhiben las causas, acontecimientos y secuelas del Conflicto Armado Interno desde la perspectiva de las víctimas.
El museo alberga fotografías de algunos desaparecidos y fallecidos, así como pertenencias como ropa y utensilios. También cuenta con imágenes de las socias y socios de la organización y objetos que narran la historia del museo, como la cruz y las banderolas originales con las que se inició la lucha por los derechos de quienes integran Anfasep.
Lidia Flores de Huamán, conocida como “Mamá Lidia”, es quien lidera actualmente la asociación. Se unió a Anfasep en 1984 tras la desaparición forzada de su esposo, Felipe Huamán Palomino, el 17 de julio de ese año, quien fue detenido por un miembro de la Guardia Republicana vestido de civil.
Flores de Huamán continúa con la labor y el compromiso de la organización, cuya visión es buscar incansablemente la verdad, justicia y reparación para todos los familiares de los desaparecidos y afectados por el Conflicto Armado Interno en el Perú.
“Hemos tenido bastante trabajo, bastante esfuerzo, bastante dolor, bastantes lágrimas y bastante lucha. Hemos hecho marchas en Lima, en Ayacucho. ¿Por qué? Porque perdimos a nuestros familiares, han desaparecido y nunca los encontramos”, resaltó.
La asociación fue liderada inicialmente por Angélica Mendoza de Ascarza, quien, junto a otras familias afectadas, fundó Anfasep hace 41 años. Flores de Huamán destacó la trascendencia que tuvo “Mamá Angélica” durante sus años de lucha hasta el día de su fallecimiento hace siete años.
“Ella ha sido la primera madre y la primera que organizó la asociación, por eso quedó como presidenta vitalicia. Nosotros siempre la recordamos, así como a varias mamás que han fallecido”, mencionó la presidenta de Anfasep.
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En el marco de las celebraciones por el 41º aniversario de su fundación, se realizó una ceremonia conmemorativa en la que se recordó la trayectoria de Anfasep y se reafirmó su compromiso con la causa.
“Siempre estamos con nuestra banderola y nuestra cruz donde sea; esa es nuestra herramienta para caminar y lograr nuestros objetivos: la verdad, justicia, reparación digna y la memoria”, acotó Flores.
En dicha ceremonia se hicieron presentes autoridades de diversas instituciones que resaltaron la ardua labor de las socias de Anfasep.
“Anfasep es vida, es amor, es sacrificio. Le debemos mucho a Anfasep, desde la sociedad civil y desde el Estado”, manifestó el representante de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas.
La organización sigue siendo una voz crucial en la demanda de justicia y reparación para las víctimas del conflicto armado y mantiene su labor incansable en la búsqueda de esclarecimiento y reconocimiento para los afectados y sus familiares.
La constante participación y movilización del Anfasep impulsó la creación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el 2001.



