Los crímenes de lesa humanidad corresponden al primer gobierno de Alberto Fujimori, así como sus éxitos en la lucha contra la subversión. Empoderado por su victoria contra el terrorismo, la reelección en1995 se dio por descontada, pese a que su contrincante era uno de los peruanos más ilustres: Javier Pérez de Cuéllar, ex Secretario General de las Naciones Unidas.
La corrupción como sistema abarco todos los espacios del Estado. A la cabeza del sistema corrupto, se encontraba la presidencia de la República, que por propios testimonios de Fujimori y Montesinos, recibía para los gastos del presidente, ingentes cantidades de dinero que pertenecía al presupuesto del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional), parte de lo cual se enviaba a Estados Unidos para el pago de las pensiones y los otros gastos de sus hijos en universidades de ese país, entre estos Keiko Fujimori. La diferencia se depositaba en cuentas cifradas en los paraísos fiscales, habiéndose recuperado una mínima porción de todo lo saqueado al país.
El famoso “diezmo” que lo conocen bien los empresarios que participan en las subastas proviene justamente de este periodo. Era tan grosera la corrupción, que se establecieron mecanismos y cuotas para la entrega de estos diezmos, método que persiste en las instituciones del Estado, uy que ha llevado a la cárcel a presidentes, ministros y fuincio0nario0s de diferente novel, no sólo del gobierno nacional, sino de los sub nacionales como regiones y municipios.
Sintiéndose invencibles, desde palacio se preparó todo un sistema de corrupción a empresarios de los medios de comunicación para la compra de la línea editorial y la separación de quienes eran un obstáculo a las pretensiones de la dupla Fujimori-Montesinos.
Todo este sistema de corrupción se complementaba con la extorsión y chantajes a las empresas que no se sometían a las líneas de mando dispuestas por el gobierno fujimorista. Para eso, estaba en primera línea la SUNAT, para perseguir a los empresarios “rebeldes”. En algunos casos, incluso les sembraron droga en sus oficinas o viviendas para presentarlos como narcotraficantes.
La pacificación, no se puede desconocer, se hizo evidente después de la captura de Abimael Guzmán y la cúpula que lo acompañaba, que sin embargo no fue un éxito del gobierno, sino de la persistencia de una unidad constituida todavía en el gobierno de Alan García, con la exclusiva finalidad de ubicar donde se escondía Guzmán y capturarlo: el GEIN.
Pero lo que destacó durante este segundo periodo, fue el control del narcotráfico por parte del Estado. Esto se hizo evidente cuando el narcotraficante conocido como Vaticano señaló que pagaba a Montesinos cien mil soles por cada vuelo. Esto generó un revuelo, y para aplacar la tormenta, volvieron a presentar a Vaticano, con evidencias de que había sido sometido a torturas.
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