Una adolescente de apenas 16 años tomó la decisión más desesperada de su vida: abrir la puerta de un auto en movimiento y lanzarse al vacío del asfalto. No lo hacía por rebeldía ni por imprudencia, sino como único recurso para escapar de lo que, según sus primeras palabras, fue un secuestro.
La joven había sido captada en la ciudad de Ayacucho y, contra su voluntad, era trasladada a bordo de un auto modelo Yaris negro rumbo a Huanta. Dentro del vehículo viajaban los sujetos que, según contó la menor antes de perder el conocimiento, pretendían exigir una recompensa a su familia a cambio de su libertad.
El desenlace se produjo en la zona de Quilcata, a pocos kilómetros de llegar a Huanta. El salto dejó a la adolescente tendida en medio de los arbustos al lado de la carretera, inconsciente, hasta que pobladores del lugar la hallaron y dieron aviso inmediato a los serenos. Fue trasladada de urgencia al hospital local, donde logró pronunciar apenas unas palabras: “me secuestraron”.
Sospechas y alarmas
La Policía Nacional y la Fiscalía iniciaron las investigaciones para identificar a los responsables, mientras que la población no ocultó su alarma y preocupación. La ruta Ayacucho–Huanta vuelve a estar en la mira, pues no es la primera vez que un hecho de esta naturaleza sacude a la región.
Hace apenas unas semanas, una niña de 12 años reportada como desaparecida fue hallada en Huanta tras casi una semana de angustia para su madre.
El caso actual abre además la sospecha de un posible vínculo con redes de trata de personas, pues este tramo carretero conecta con el VRAEM, una zona donde no son ajenas las denuncias sobre captación de jóvenes con falsas promesas laborales para fines de explotación sexual.
En medio del impacto, vecinos cuestionan la labor de control y patrullaje en la vía, donde aseguran que los retenes policiales son escasos y la vigilancia resulta insuficiente frente al incremento de desapariciones de menores.
La declaración formal de la adolescente será clave para esclarecer cómo fue captada y quiénes estaban detrás del intento de rapto. Por ahora, lo cierto es que un salto desesperado en plena carretera le devolvió la posibilidad de contar su historia y, a la vez, expuso una problemática que sigue lacerando a las familias: la inseguridad y la vulnerabilidad de sus hijos.
La identidad de la agraviada se mantiene en reserva por temor a represalias. En tanto, se espera que las autoridades puedan esclarecer los hechos, ya que no se trata de un incidente aislado.
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