El ingeniero Julio González Paucar, gerente general de Indagro Perú, advirtió que Ayacucho necesita fortalecer sus capacidades técnicas, organizativas y productivas para aprovechar plenamente las oportunidades de la Ley 31976, que promueve la agroexportación en zonas altoandinas.
Según explicó, la región ya exporta productos como palta y quinua, y existe un fuerte interés internacional por la tuna andina. Sin embargo, el acceso sostenido a estos mercados exige cambios profundos.
“Tenemos que dejar de comportarnos como recolectores. La tuna, por ejemplo, debe tratarse ya como cultivo y no como fruto silvestre si queremos exportar con calidad”, manifestó.
Según explicó, actualmente Ayacucho exporta palta en temporadas en las que otras regiones no producen, lo cual representa una ventaja competitiva. Sin embargo, la sostenibilidad de esta actividad requiere inversiones y planificación.
“Necesitamos asegurar recursos hídricos para mantener cultivos permanentes y cumplir con los estándares que exigen los mercados externos”, indicó.
Entre los principales retos, González identificó la falta de aplicación de buenas prácticas agrícolas, el uso inadecuado de insumos químicos y la contaminación de suelos.
“Hay nuevas exigencias agroalimentarias y nuestros productores deben empezar a capacitarse y organizarse”, enfatizó.
También hizo un llamado a que la región construya una agenda propia de agroexportación.
“Este trabajo no debe recaer solo en el Estado. Necesitamos sumar a los colegios profesionales, gremios, organizaciones de productores y empresas privadas para definir una hoja de ruta desde Ayacucho”, afirmó.
La Ley 31976 encarga a entidades como el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de la Producción, los gobiernos regionales y locales, implementar políticas que favorezcan la agroexportación. En ese sentido, González destacó la importancia de que las propias regiones intervengan en la reglamentación de estas normas, según sus necesidades específicas.
Finalmente, propuso descentralizar este tipo de eventos hacia provincias con mayor potencial agroexportador, como La Mar y zonas del Vraem, donde se producen café, cacao, quinua y lácteos.
“Estos espacios deben llegar a los productores directamente. No todos pueden desplazarse a la ciudad para recibir información clave. El alimento debe ser tu medicina y tu medicina, tu alimento. Ese es el mensaje que nos dejó la pandemia. Hay que cuidar nuestra tierra y prepararnos para producir con responsabilidad”, concluyó.
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