En primer lugar, porque los protocolos de seguridad pueden relajarse si los jóvenes, luego del aislamiento prolongado, vuelven a encontrarse en aulas. No olvidemos que se tratan de niños y adolescentes los que retornan a las aulas.
De parte de los profesores y auxiliares de educación se va necesitar una estricta vigilancia en los recreos y en las horas que estarán fuera del aula.
Porque hasta el momento está previsto el aforo en el interior de los salones de clase, donde debe cumplirse con el distanciamiento social a través del número de carpetas distanciadas y los controles de temperatura y limpieza con alcohol.
El problema está fuera de las aulas. En los recreos cuando los niños juegan su respiración es más acelerada y las posibilidades de contagio aumentan. Y es posible que en estos momentos muchos de ellos se quiten las mascarillas y las posibilidades de contagio se incremente.
En el caso de los estudiantes de los años terminales de secundaria, estos ya no juegan y mas se prefieren reunirse en grupos para contarse experiencias. En estos grupos no son raras las rizas y muchas veces gritos y carcajadas. ¿Esto influye en el contagio?
Todo esto debe tenerse en cuenta cuando se inicien las clases presenciales aun con aforo restringido.
Pero no sólo los alumnos. Los profesores van a estar expuestos durante toda la semana, recibiendo grupos de alumnos, mientras que los demás seguirán las clases por sistemas virtuales.
Una cosa es dar una clase presencial en un aula con 25 alumnos, casi juntos y muy diferente es una clase ante 12 alumnos o menos, en un aula semivacía. La presencia de los alumnos motiva al docente para desarrollar mejor su exposición.
Esto que parece una situación muy simple, tiene efectos en la exposición del profesor, que además deberá estar atento a las intervenciones de los que siguen la clase de manera virtual y que el profesor ve por la pantalla.
En lenguaje común, tendrá que atender a dos auditorios: el presencial, que estará en el aula y los que están siguiendo virtualmente la clase. De hecho, su atención estará concentrada en los que están presentes y va tener dificultades para atender las preguntas de los que están en el aula virtual.



