Pese a que la región es la cuna del arte popular y la artesanía del Perú, los maestros no serían reconocidos como tal y solo un reducido grupo lograría exportar sus productos, principalmente, de la línea de textiles.
Estefhany Quispe mencionó que antes del inicio de la pandemia por Covid- 19 los artesanos superaban el mínimo vital y que, durante el estado de emergencia, el cual tuvo una duración de más de dos años, se quedaron sin ningún tipo de ingreso económico por las restricciones que había establecido el gobierno.
Además, explicó que este proyecto, que se inició en el mes de marzo de este año, se enfoca en tres líneas artesanales como son: textilería, cerámica y piedra tallada, en donde las zonas de intervención son las provincias de Huamanga y Huanta.
Agregó que finales de este año realizarán una comparación, de acuerdo a los datos estadísticos recabados, para saber si los artesanos mejoraron sus ingresos o si aún se mantienen con el mismo monto. De otro lado, desde el Patronado Cultural de Arte Popular y Artesanía del Perú, solicitaron a las autoridades a realizar trabajos para lograr un mayor número de artesanos formalizados en la región a fin de que puedan acceder de diversos beneficios como la inscripción al Registro Nacional de Artesanía (RNA).
Asimismo, de ser reconocidos por el estado peruano como constructor de identidad y tradiciones culturales, entre otros.
Se sabe que en Ayacucho existen más de 3 mil artesanos que se dedican a diferentes líneas artesanales y si se suman los familiares que apoyan a cada uno de ellos, la cifra supera las 10 mil.
La Dircetur ejecutó este proyecto de Artesanía por 2 millones y medio de soles, el mismo que permitirá a brindar a los artesanos asistencia técnica y capacitaciones en cerámica, tallado en piedra y textilería.