InicioREGIONALAyacucho exporta quinua al mundo, pero su población casi no la consume

Ayacucho exporta quinua al mundo, pero su población casi no la consume

En Ayacucho, una de las principales regiones productoras de quinua orgánica del país junto a Puno, este grano andino continúa conquistando los mercados internacionales mientras su consumo interno sigue siendo escaso. La paradoja fue expuesta durante el Segundo Foro Regional “Quinua de los Andes para el Mundo”, realizado en la Cámara de Comercio de Ayacucho, donde representantes del sector público, privado y académico analizaron los retos que enfrenta la cadena productiva.

Carlos Oriundo, director de Comercio Exterior de la Dirección Regional de Producción de Ayacucho, explicó que distritos como Tambillo, Acocro, Cangallo, Acosvinchos y Vischongo concentran la mayor producción de quinua orgánica destinada a la exportación.

“Tenemos cooperativas y empresas que transforman y exportan a mercados como Canadá, Estados Unidos, Asia y la Unión Europea, pero el consumo local sigue siendo mínimo”, advirtió.

Según Oriundo, el principal desafío es el escaso apoyo por parte de las autoridades nacionales y locales y la falta de cultura de consumo en la propia región.

“Pregunte al huamanguino cuánto consume quinua. Muy poco. Teniendo este grano con alto valor proteico, seguimos prefiriendo otros productos. Necesitamos promover su consumo desde las escuelas y los espacios públicos”, enfatizó.

A nivel nacional, el Perú se mantiene entre los principales exportadores mundiales de quinua junto con Bolivia y Ecuador. En 2024, según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el país exportó más de 50 mil toneladas del grano, generando alrededor de 100 millones de dólares en divisas. Sin embargo, el consumo interno apenas bordea 1 kilo por persona al año, muy por debajo del promedio de cereales importados como el arroz o el trigo.

El foro regional abordó también los problemas de competitividad y los riesgos en la cadena productiva, como el uso de insumos no certificados —entre ellos el ácido fosfónico y los filos de aluminio—, cuya presencia podría afectar la certificación orgánica exigida por los mercados internacionales. Investigadores de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión (Huacho) presentaron estudios sobre alternativas sostenibles y métodos de control biológico.

Ayacucho, pese a su potencial, enfrenta una brecha de articulación entre productores, comercializadores y autoridades. “Este espacio busca eso: debatir cómo generar un producto competitivo que beneficie a las miles de familias que viven de la quinua”, afirmó Oriundo.

El reto es claro: mientras la quinua se consolida como un “superalimento” global, Ayacucho aún tiene pendiente redescubrir el valor de su propio grano.

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