Los libros no están en retroceso, ni la producción intelectual se ha detenido. El formato puede haber cambiado, pero la galaxia de Johannes Gutenberg sigue vigente. Esto explica la persistencia de realizar las Ferias Internacionales del Libro en Ayacucho, que este año cumple el décimo aniversario.
Ayacucho siempre ha sido considerada una de las ciudades más cultas del país, agregándole a esto, la condición de bilingües de casi la mayoría de su población -condición que se está perdiendo, porque muchos padres quechua hablantes no enseñan el idioma de nuestros ancestros a sus hijos y nietos.
Tiene Ayacucho la segunda universidad más antigua en funcionamiento. San Cristóbal de Huamanga, fundada como real y pontificia, ha jugado un rol importante desde su reapertura en 1959, atrayendo a miles de jóvenes de los departamentos vecinos e incluso a estudiantes que han llegado de regiones tan distantes como Puno, Tacna, Piura, Tumbes y Loreto.
Una plana docente, de jóvenes egresados de las mejores universidades peruanas, llegaron para transmitir sus conocimientos a estudiantes interesado de abrir sus mentes al mundo moderno. Así, la UNSCH se situó en el ranking de las mejores universidades en la décadas de los 60’ y 70’.
Bajo este impulso del pasado importante y la realidad de hoy, mentes interesadas en hacer de Ayacucho el centro de la intelectualidad peruana durante la Feria Internacional del Libro, es que se desarrolla esta décima edición.
No se trata de una simple exposición de libros para quienes, amantes de la lectura, busquen en los diferentes stands el libro que estaban buscando o las últimas novedades en la ciencia que cultivan o en la literatura, tan importante para el desarrollo de la imaginación.
Tenemos la presencia de autores, tanto nacionales como extranjeros, dispuestos a compartir sus experiencias, tanto en sus trabajos relacionados en sus profesiones: historia, sociología, pedagogía, etc. como de aquellos dedicados a la creación a través de la narración o poesía.
Se supone que todas las salas de exposiciones deberían estar llenas. Parece que no es así, y no es problema generado por los organizadores, sino de todos los que estamos relacionados con la promoción de la cultura: periodistas que informan en los medios; profesores que en las aulas comunican e invitan a sus alumnos a asistir a las exposiciones; gobiernos locales que a través de la subgerencia de Cultura, promocionan el Filay26.
¿Quiénes han fallado? Debería hacer un mapeo para conocer individualmente a quienes se niegan a promover la cultura en nuestra región.
- Versión resumida, lee la información completa en la edición impresa y la edición digital de Jornada
| TikTok | |
| X (Twitter) | |
| Canal de WhatsApp |



