Los estudios realizados por los ministerios de salud, agricultura y medio ambiente, han dado cuenta de la alta cantidad de plomo en las aguas de los ríos que han sido contaminados, por encima del límite permisible para la persona humana. En concreto, el agua es veneno puro.
La congresista Juárez, en lugar de apoyar a los campesinos, ha tomado partido con las empresas y señalado que la sanción va espantar a la inversión privada.
En todos los países del mundo, con excepción de algunos del África, las exigencias a las empresas extractivas son similares. Y el primer recurso que no se puede dañar es el agua, porque tiene muchas aplicaciones en la vida de las comunidades: sirve para el consumo humano, para el consumo del ganado y para regar las tierras. Los metales pesados como el plomo aparecen luego en los productos agrícolas y ganaderos, afectando la salud de la población.
Las empresas extractivas serias y que respetan los estándares internacionales entienden la importancia de la consulta previa y de la protección del medio ambiente. Pero hay otras que no, y lamentablemente cuentan con la complicidad de algunos inspectores corruptos del ministerio de energía y minas, que luego de una “excelente” recepción, firman que todo está bien, cuando en realidad, todo está mal.
Y que todo está mal lo demuestran los estudios que realizan los otros ministerios, que velan por la salud de las personas y la protección del medio ambiente. Salud hace permanente monitoreo del agua que toman las personas y del estado de las fuentes; agricultura del estado del suelo que es regado con estas aguas y del ganado que bebe el agua, y finalmente medio ambiente, que ve en forma integral como se depreda la tierra, el agua y el aire con la explotación minera, cuando no se cumple con los estándares internacionales. entre otros.



