Justicia es lo que vienen exigiendo los deudos tras la ubicación del cuerpo sin vida de un conductor que había desaparecido extrañamente cuando partió de Huanta hacia el Vraem.
Ocurrió en la comunidad de Chamana, en el distrito de Luricocha- Huanta, el último sábado por la tarde cuando los peritos de criminalística de la Policía Nacional, con guantes blancos y rostros tensos, se abrieron paso entre la vegetación espesa.
Allí, a pocos metros de una cascada, yacía el cuerpo Richard Guzmán Mendoza, de 42 años, desaparecido desde el 2 de julio. Estaba desnudo, en una escena que mezcla el horror con el misterio.
El hallazgo, que hoy conmueve a la provincia de Huanta, fue posible gracias al cruce de datos de geolocalización y testimonios anónimos. Desde muy temprano, serenos del distrito de Luricocha custodiaban la zona, mientras decenas de curiosos se agolpaban en las inmediaciones, murmurando lo que ya muchos temían: Richard no volvería a casa.
Richard había salido aquella noche con destino al Vraem, al volante de su camioneta blanca, sin saber que sería su último viaje.
“Iba a encontrarse con una persona de confianza”, decían sus familiares al iniciar la denuncia por desaparición.
Esa persona sería Jossy Liliana Quispe Bermudo, la última que lo vio con vida y hoy señalada como testigo clave.
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Desde entonces, la búsqueda fue incansable. Su familia, al borde del colapso emocional, organizó una vigilia el pasado fin de semana en la plaza principal de Huanta. Las velas encendidas y las fotografías de Richard proyectaban una sola exigencia: justicia.
El rostro de su madre, envejecido por la angustia, se hizo símbolo del caso. “Solo quiero saber la verdad”, murmuró entre lágrimas, mientras apretaba una estampa con la imagen de su hijo.
El nombre de Jossy Liliana comenzó a sonar con más fuerza a medida que los días pasaban. Las autoridades confirmaron que abandonó la ciudad poco después de ser señalada como testigo. Su silencio es ahora uno de los principales vacíos en una historia que aún se escribe.
Mientras el fiscal de turno se dirigía al lugar del hallazgo para autorizar el levantamiento del cadáver, la Policía y el Ministerio Público continuaban con las diligencias. Las hipótesis se multiplican, pero lo único certero, por ahora, es que la verdad aún se esconde entre las piedras húmedas de Chamana.
El cuerpo de Richard fue sometido a necropsia de ley, y se espera que las pericias revelen detalles clave sobre su muerte. Pero en el eco de la cascada, donde fue hallado, solo se escucha un clamor que no cesa: “Justicia para Richard Guzmán”.
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