La lista de ciudades que tienen este tipo de establecimientos es larga. No sólo funcionan en las urbes más grandes que pasan del millón de habitantes, como Arequipa o Trujillo, o ciudades medianas de más de medio millón, como Huancayo o Cuzco, sino ciudades que tienen menos población que Ayacucho, que,
con 261 mil habitantes, se ubica, según el INEI, en el puesto 15 por su población.
Así, tenemos, ciudades como Cajamarca, con una población de 239 mil habitantes y otras con menor población como Huánuco, Sullana y Chincha donde funcionan supermercados, como Metro o Plaza Vea.
La negativa a este tipo de inversiones no ayuda al desarrollo de la ciudad. Esa actitud de rechazo al mercado se ha convertido en un serio problema que ahuyenta a los inversores en todo tipo de actividades y afecta a los productores.
Si uno visita las ciudades donde los centros comerciales que se han instalado, encuentran que con estos establecimientos el comercio se ha dinamizado y se han instalado en las cercanías de estos centros nuevos negocios para los productos de la región.
Esto quiere decir, en el caso de Ayacucho, que estos centros comerciales abrirían espacios donde los productores ayacuchanos compren, por ejemplo, los productos lácteos de las plantas lecheras instaladas en la zona altoandina.
Y no sólo eso. También encontrarían un espacio donde se venda las frutas y productos que proceden de los valles de Huanta, de la quebrada del Pampas y del VRAE, lo que beneficiaría a la población de Ayacucho y a los productores agrarios.
Los que se oponían a que estos negocios se instalen en la ciudad argumentaban, falsamente, que los productores de los mercados y de las tiendas comerciales se verían afectados, lo que no es cierto, porque lo que sucede en las ciudades donde se han instalado, es que se ha incrementado el negocio justo de los pequeños comercios.
También ayudará en regular los salarios para quienes trabajan en estos establecimientos, ya que estos grandes comercios serían oportunidades para muchos jóvenes que trabajan como dependientes en tiendas, sin seguro ni estabilidad laboral, y que con su experiencia serían contratados.
Lo que debe quedar claramente establecido es la necesidad de contar con este tipo de establecimientos. El lugar debería ser parte de un estudio, no sólo de los interesados, sino de la Municipalidad.



