gobernante. Claridad sería lo que más necesita luego de declarar que la capital del país necesita un toque de queda generalizado. Estos momentos son de mucha reflexión para nuestra ciudadanía que debe analizar las fuerzas beligerantes.
Tenemos un sector de transportistas que su único interés, y lo dicen en todos los extremos, es su lucro personal, poner por encima de todo el que no se les cobre sus papeletas, se aumente los años de circulación de las chatarras que ofrecen el peor servicio de transporte y una contaminación ambiental sin precedentes; ese “combativo” sector busca que esos problemas que tienen desde siempre sean “solucionados”, es decir no tiene ninguna relación con la necesidad urgente frente a la actual crisis económica.
Este sector avivado por lo que conocemos ahora “La Derecha Bruta y Achorada” es quien ha puesto en jaque a un gobierno que hasta ahora no se la ha creído que en realidad quien ganó las elecciones fue el Antifujimorismo. Un gobierno cuyo partido no deja de ser el otro extremo “La Izquierda Bruta y Achorada”; un gobierno nacido de la crisis sanitaria, económica, política y por encima de todo social del país.
Este destrozo social que pone al medio al gran grueso del país, ese mismo que se gana el día a día con lo que pueda conseguir en la calle son los problemas más gravitantes de nuestra existencia como Nación. Nada va poder cerrar las peores brechas sociales de la Nación al encontrarse sectores tan iguales y distantes aplicando estrategias que buscan destruir lo poco que nos queda de unidad nacional ante una crisis que viene jalándose de años y es fortalecida por el contexto internacional.
Desde meses atrás tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo debieron estar sentados en una mesa para firmar un nuevo acuerdo nacional que permita dejar de lado la perspectiva conservadora de la Derecha y la condición infantil de la Izquierda; brutas y achoradas nos llevan al precipicio de la desfragmentación social. Ni que decir a las realidades tan diferentes de nuestra patria. El declarar solamente toque de queda en la ciudad capital es muestra de ello.
Es imperioso que la ciudadanía conozca de su historia y de la riqueza que tiene ello, recordar el 9 de octubre de 1979 en el país vecino de Chile donde en nombre del gran mentado “pueblo”, un sector de transportistas se alzaba en huelga indefinida contra un gobierno legítimo que no tenía los mismos acordes que su sector empresarial era puesto en jaque por un gremio de transportista que después de más de 50 años se sabe que fue financiado por la Central de Inteligencia Americana. Un punto clave para saber que aquí hay más que una llanta quemada en la carretera.



