La incapacidad moral es un término muy amplio, y dentro de ella figuran elementos éticos, como el uso indebido del poder, que suponen actos de corrupción.
El presidente Castillo está inmerso a dos investigaciones preliminares, por presuntos actos de corrupción. La primera es por las reuniones que sostuvo con empresarios que participaban en la licitación del Puente Tarata en la región San Martín y con un empresario interesado en la venta de biodiesel a Petro Perú. Una segunda investigación es por haber intervenido en los ascensos de oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea.
Aparte de estas denuncias, que se deberá abrir un proceso una vez que concluya su mandato de 5 años, el congreso ha elaborado una lista de supuestos “hechos objetivos”, basados en denuncias periodísticas para demostrar lo que señala el artículo 113: la permanente incapacidad moral del presidente Pedro Castillo.
Las objeciones a su trabajo son numerosas e incluso se incluye la respuesta a un periodista de CNN en español, donde reconoce que recién está aprendiendo a gobernar, porque nadie estudia para ser presidente, ya es una ridiculez.
Lo que está en juego es el poder. Una evaluación, al momento de escribir este editorial, de quienes votarían contra la vacancia, le da cierto respiro al presidente Castillo. Pero, esos votos requieren que se formalicen alianzas y se amplie con otras fuerzas en el congreso.
Tiene que entender que la derecha se ha consolidado, que las tres bancadas mas activas: Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza Perú, le han ganado la iniciativa. Perú Libre debe tomar acuerdos serios con Alianza para el Progreso y Acción Popular, bancadas a las que debe acercarse.
Deben entender Pedro Castillo y Vladimir Cerrón, y hacerles entender a los congresistas, que, en las condiciones actuales del Perú, la vacancia puede ser la chispa que haga detonar el embalse de frustraciones en la población y que está exija que se haga lo que pide: que se vayan todos.
Esto llevaría a una situación de anarquía, que afectaría seriamente no sólo la gobernabilidad del país, sino que repercutiría en la economía. En este escenario, la propuesta de Sagasti de recolectar firmas adelantar las elecciones, dándole poder a la sociedad, resulta una alternativa viable.



