situación: la muerte política se le acerca a pasos lentos pero seguros, en una larga agonía, pero al final, sucumbirá.
Parce que la suerte estaba echada, desde el mismo momento que ganó las elecciones. Y dejemos de culpar a la extrema derecha. Las debilidades no son por los problemas externos y menos por las amenazas, sino que reflejan los internos, que son los determinantes.
Veamos una por una, las actitudes de Pedro Castillo, desde que gano las elecciones y no sólo desde la proclamación. Castillo una vez lograda su victoria, tenía el suficiente caudal electoral, pero carecía de un equipo de gobierno.
Esto se explica en la respuesta descortés dado a un medio, cuando luego de la reunión de Pedro Mendoza con Julio Guzmán, Vladimir Cerrón, interrogado por la prensa sobre la reunión, dijo con total autosuficiencia: vinieron a buscar puestos.
Lo hemos señalado varias veces en Jornada. Cerrón y Castillo tenían la certeza de que el pueblo peruano había votado por el programa de Perú Libre. Nada más errado, al extremo de que, un pre militante de cualquiera de los partidos de izquierda de los años 70, se hubiera dado cuenta.
Esta soberbia es la que ha ido mellando poco a poco la imagen del presidente Castillo, que se puso un sombrero, para que lo tengan como una imagen de la suma del profesor, el campesino, el rondero y el maestro de la zona rural.
Los resultados de la primera vuelta, fueron menores del 50 % si sumamos los votos de los dos primeros que recibieron la mayor cantidad de votos. Esto debería haber sido suficiente para buscar aliados y construir una bancada qjue le una ser el primer paso para conseguir aliados, pero no lo hicieron.
No entendieron que el triunfo de Castillo, no era por ser campesino, rondero y profesor auxiliar de educación, sino un voto contras la corrupción, personificado por Keiko Fujimori, quien ha postulado por tercera vez y ha perdido las tres veces.
Necesitaban aliados y no lo entendieron. Debieron buscarlos cuando tenían todas las posibilidades y dejaron parar la oportunidad. El responsable no es sólo Cerrón, sino también Castillo. Y en política los errores se pagan muy caro, y eso deben saberlo Cerrón y Castillo, que no son niños de teta en el tema político.
Foto: El Comercio



