InicioEDITORIALDe la inmunidad parlamentaria a la propaganda electoral | Editorial

De la inmunidad parlamentaria a la propaganda electoral | Editorial

El repudiado Congreso de la República, insiste en que la ciudadanía los vea como una piara de individuos interesados sólo en engordar sus billeteras y su vientre. En la semana que ha pasado, han hecho noticia con dos temas, que los peruanos conocemos y justamente, por eso se aumenta la repulsión a ellos ellas.

El primero es la inmunidad parlamentaria. Este es un principio fundamental de las democracias, que señala que ningún congresista, parlamentario, diputado o senador, puede ser procesado mientras ejerce sus funciones, por sus ideas, declaraciones o votaciones.

Esta inmunidad parlamentaria, ha sido convertida por los congresistas en impunidad. Por eso tenemos a los “mochasueldos”, el nepotismo y otros delitos comunes, que para ellos no existen, porque sólo pueden ser juzgados, cuando el propio congreso lo autorice.

Y ya sabemos. Hay ese viejo dicho peruano, que otorongo no come otorongo: congresista no denuncia a congresista. La excepción, son los casos donde se castiga al que se enfrenta al dueño del partido, como sucedió con Kenyi Fujimori, expulsado del congreso por orden de su hermana Keiko. Todo saben que Kenyi obtuvo el indulto a su padre de manera irregular que permitió que salga de la prisión de Barbadillo.

El otro tema, es el “derecho de hacer proselitismo político”. Eso forma parte de la representación de todos los congresistas y por eso, están en una bancada. Lo que no debe confundirse es la semana de representación, que no es una representación política partidaria, sino de dar cuenta a sus electores, es decir a los ciudadanos de su región, del trabajo que cumplen como sus representantes.

Si quieren hacer política partidaria, tienen todos los días del mes, salvo la semana de representación, porque en esa semana, los pasajes y viáticos que reciben, de parte del estado, es para esa otra representación, territorial y no partidaria.

Pongamos el ejemplo. El congresista Tacuri, de Ayacucho, tiene la representación de la región, porque fue elegido por este distrito electoral. En su semana de representación debe reunirse con funcionarios del gobierno regional, de los municipios y con organizaciones de la sociedad civil.

Cuando este mismo congresista quiera hacer proselitismo político, es decir reunirse con miembros de su partido o ser precandidato y después candidato a la reelección, debe pedir permiso para no asistir a los plenos o comisiones, y nadie le puede impedir que vaya, con su dinero o de su partido, a realizar todas las actividades partidarias que quiera.

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