La Defensoría del Pueblo en Ayacucho confirmó que ningún agente policial portó armamento durante la jornada de movilización del 15 de octubre en la región, luego de realizar una supervisión conjunta con el Ministerio Público. La medida se tomó para garantizar el respeto a los derechos fundamentales de los manifestantes y prevenir cualquier uso indebido de la fuerza.
“El despliegue policial fue supervisado desde la comisaría. Se verificó que los efectivos que participaron en la marcha no tenían armas, y la Unidad de Control no salió porque no era necesario”, informó Wiber Vega, jefe de la oficina defensorial.
Vega explicó que la Defensoría remitió oficios al general de la Policía Nacional recomendando el uso racional de la fuerza, conforme al Decreto Legislativo 1186.
“Las protestas son derechos humanos, y deben tener protección del Estado”, añadió.
Durante la jornada se movilizaron alrededor de mil personas, sin registrarse detenciones ni denuncias por vulneración de derechos. “Formamos brigadas para monitorear posibles detenciones, temas de salud y videovigilancia, pero no se reportó ningún incidente”, precisó.
La Defensoría destacó el carácter pacífico de la protesta en Ayacucho, en contraste con lo ocurrido en Lima, donde se reportó una persona fallecida durante las movilizaciones del mismo día, según el Ministerio del Interior.
“Una demanda es legítima cuando se ejerce de forma pacífica y sin armas. Si hay violencia, se deslegitima el reclamo”, advirtió la entidad.
La institución consideró que la coordinación entre Policía, Ministerio Público y Defensoría permitió que la marcha en Ayacucho se desarrolle con normalidad.
“Ayacucho demuestra que se puede protestar con respeto, sin confrontación ni represión”, concluyó el representante defensorial.
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