El tráfico ilegal de fauna silvestre sigue siendo uno de los mayores problemas ambientales en la región, a pesar de los esfuerzos de autoridades locales y organizaciones no gubernamentales. La extracción y comercialización de especies en peligro de extinción continúan afectando gravemente la biodiversidad local.
William Ayala Hinostroza, gerente de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, destacó que los principales animales afectados incluyen monos, loros, tortugas, aguiluchos, guacamayos y coatíes. Estos son traídos principalmente desde el Vraem, mientras que en la zona sierra se incautan pumas andinos, como el reciente hallazgo en el sur de Ayacucho.
https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webppresencia-del-oso-de-anteojos-confirmada-en-los-bosques-de-montana-de-ayacucho-gracias-a-camaras-trampa/
Las motivaciones detrás de este tráfico son variadas, desde la demanda de animales exóticos como mascotas, hasta su uso en la medicina tradicional, rituales religiosos y productos derivados como pieles y plumas.
Según el biólogo, «el tráfico de fauna no solo pone en riesgo a las especies, sino que también afecta los ecosistemas, ya que muchas cumplen roles clave en la cadena alimentaria y la dispersión de semillas».
Desde la Dirección Forestal y Fauna Silvestre del Ministerio de Agricultura, se informa que muchas de las especies recuperadas llegan en pésimo estado de salud e incluso al borde de la muerte, lo que resalta la gravedad del problema. Entre las especies más vulnerables se encuentran el guanaco, el gato andino, la taruca, el oso de anteojos y el cóndor andino. La deforestación en los distritos de Chungui y Anco (provincia de La Mar) también ha aumentado el riesgo de extinción de estos animales, especialmente el oso, debido a la violación de normas de conservación.
El guanaco, que enfrenta la amenaza del cambio climático y la invasión de actividades agrícolas en sus territorios, es otra especie que ve reducida su población. De acuerdo con la Dirección Forestal, anualmente se realizan hasta 50 intervenciones para rescatar animales silvestres, principalmente mamíferos, reptiles y aves, los cuales son luego entregados a las autoridades correspondientes.
«Muchos adquieren estos animales como un atractivo en sus viviendas, pero no son conscientes del daño que les causan. Les privan de su libertad y sus funciones ecológicas», comentó un representante de la institución.
El sufrimiento de los animales se agrava cuando son cuidados por personas sin conocimientos sobre su alimentación o atención veterinaria, lo que a menudo lleva al abandono de los animales en lugares como el zoológico La Totorilla.
El problema se ve agravado por la falta de capacitación en las fuerzas del orden y la escasa coordinación entre las instituciones encargadas de la vigilancia ambiental. Además, las rutas de tráfico, muchas de ellas en zonas rurales de difícil acceso, dificultan la detección de estos delitos.
Acciones y Control
Para contrarrestar esta problemática, se realizan operativos de intervención, como en la feria de San Juan Bautista, donde se detecta la venta ilegal de animales silvestres. Aunque también se llevan a cabo operativos en el Vraem, los traficantes suelen encontrar formas de camuflar a los animales durante el transporte.
Los expertos advierten que el tráfico ilegal de fauna silvestre puede ser castigado con penas de hasta 3 años de cárcel, y subrayan la importancia de continuar con las acciones de control y sensibilización para erradicar este delito.
Síguenos también en nuestras redes sociales:
Búscanos en Facebook, Twitter, Instagram y además en YouTube. Únete también a nuestro canal informativo de WhatsApp haciendo clic AQUÍ.



