En lugar de reconocer el daño causado a todo el ecosistema marítimo, que no se limita a las aves y los peces, en una suerte de burla a la inteligencia de los peruanos, el representante de la empresa española, quiso convencer, en una entrevista concedida a un programa dominical, que el daño ambiental se limita a la superficie, porque el petróleo flota.
A este tipo de declaraciones, se suma a lo que señalaron cuando se hizo el primer informe sobre el derrame, con datos falsos, como que solo se había derramado siete galones de petrolero, es decir casi 26 litros y se había afectado una extensión de 2.5 metros de playa.
Y ahora todos sabemos que se vaciaron al mar 6 mil barriles de petróleo y están afectadas las playas del litoral peruano desde Ventanilla y hasta las proximidades de Chancay, es decir casi 600 kilómetros de litoral.
Las declaraciones del representante de Repsol nos indignan y con toda razón. Resulta que el responsable es un volcán que está en Oceanía y que produjo un oleaje anómalo, oleaje que no fue percibido ni afectó a ninguna otra nave, incluso las que se utilizan en la práctica del velerismo.
Hay que señalar que esta actitud de Repsol no es una novedad. Y tiene su origen en las leyes de promoción a la inversión privada, por las cuales estas empresas transnacionales gozan de todos los privilegios, ya que nos “hicieron el favor” al comprar las empresas públicas, rematadas a precio de chatarra, en el gobierno de Alberto Fujimori.
Este no es el primer y único desastre ambiental en que se ha visto involucrada la empresa Repsol. Pero si es la más grave, ya que el daño que va causar en la costa peruana y en todo el sistema ecológico marino es incalculable.
No sólo se trata de las playas, que es lo que vemos ni en las aves muertas que son la expresión externa del desastre. Sino el ciclo de vida marítimo que se verá afectado, ya que la capa de petróleo no permitirá el paso de la luz solar gusto a las zonas de desove y crecimiento de los peces, y que están en las inmediaciones de las costas.
Esto es más grave, porque un derrame en alta mar no afecta tanto al ciclo de vida, como si sucede con uno en las cercanías de las playas e islas o islotes, tal como han señalado científicos peruanos, que han indicado, reiteradamente, que Repsol ha mentido desde un comienzo y que este supuesto oleaje anómalo, no es sino una excusa para lavarse las manos.



