Falta la opinión del senado. Pero la victoria alcanzada ya es bastante y las movilizaciones de las mujeres del Rio de la Plata nos recuerda la constancia y el sacrificio de las madres de mayo, que lograron derrotar a una dictadura criminal.
El derecho a decidir sobre sus cuerpos está ligado al aborto, pero eso no es todo. Es el derecho a una educación sexual temprana para evitar embarazos tempranos que frustran la realización de las mujeres en la vida profesional. Es momento de poner un alto a la moral hipócrita que señala que la única posibilidad de evitar un aborto adolescente es la abstinencia.
Quienes piensan así, lo hacen con toda la mala fe. Se olvidan que las abuelas y más aún , las bisabuela se casaban entre los 15 y 18 años. Muchos se realizaban a los 14, cuando las mujeres iniciaban su vida fértil. Y por supuesto, una niña que era desposada a los 14 o 15 años, no tenía experiencia sexual previa. Y su futuro, era, de acuerdo a la tradición judío-cristiana-musulmana, ser ama de casa y vivir al servicio de las necesidades sexuales de su marido.
Pero hoy las mujeres, con todo derecho terminen la educación secundaria y quieren ser profesionales exitosas y el matrimonio queda relegado para más adelante. No les quita el sueño casarse o quedarse solteras. Pero tiene el derecho de llevar una vida sexual saludable.
Ese es el derecho que reclaman. Una educación que les permita evitar embarazos no deseados y a la vez que disfrutar de la vida sexual. Y para eso existen varias formas que deben conocerlas desde el momento en que las hormonas, tanto en las mujeres y hombres jóvenes comienzan a despertarse: como evitar tener hijos.
Existen los métodos anticonceptivos y la píldora del día siguiente, que deben ser de acceso gratuito, especialmente para las mujeres y varones de las zonas urbano marginales que carecen de recursos para adquirirlas.
La alternativa final viene a ser recién el aborto. Mientras no exista esa cultura sexual previa, sigue siendo la última alternativa para muchas mujeres que noSí, porque en los años que siguieron al movimiento de 1918 fueron muchos los movimientos estudiantiles que, en sociedades tan distantes como la chilena, la cubana, la mexicana o la peruana, se inspiraron en esta gesta para ir tras sus propios intereses. Una influencia que todavía se registra con mucha nitidez en dos movimientos estudiantiles de la segunda mitad del siglo XX: el uruguayo de 1958 y el brasileño de 1962. Movimientos donde el estudiantado hizo suya la que fuera la principal bandera de 1918: conseguir participación estudiantil en el gobierno universitario. Una aspiración que también tendría presencia en el último gran movimiento que conociera la región, el chileno de 2011, aunque lamentablemente se le exigía sin saber que tenía una profundidad histórica centenaria.



