cómicos que retrata a la sociedad inglesa, como es costumbre de la escritora, satiriza, critica y pone al descubierto los modales y costumbres de la época, que bien sirve de análisis interesante para quienes desean conocer sobre las vivencias de las sociedades pasadas.
Uno de los puntos marcados que trae consigo es la cosmovisión cerrada, muestra la superioridad de las clases acomodadas, y esto es algo a lo que Jane ya nos tiene acostumbrados, cada una de sus novelas muestra a una sociedad clasista y selectiva que eran propias de la época gregoriana. Otro punto presente y repetitivo es el papel protagónico de la mujer y, Emma no es la excepción, aunque en esta ocasión, la protagonista pertenece a la clase acomodada y respetada.
De esta manera se tiene a Emma Woodhouse, una muchacha de 21 años que posee toda la comodidad que la época requiere, vive con su padre el señor Woodhouse, un hombre amable e hipocondríaco que requiere atenciones. Emma es inteligente y bella y su mayor disfrute es su papel de casamentera. Para ella, el matrimonio no es una prioridad, pues al tener riqueza ya no le es importante conseguir un marido que la apoye a escalar socialmente, al contrario, en lugar de eso, ocupa su tiempo en entender y resolver la vida de los demás, al menos en lo que ella cree que es “entender y resolver”; sin embargo, es incapaz de solucionar las propias debido a la vanidad y ceguera de tenerlo todo bajo control y el juicio que ella pregona.
Así, el control que ejerce sobre Harriet Smith, una muchacha sumisa que hace lo que Emma pide muestra lo manipuladora que llega a ser la protagonista. En ocasiones se muestra como una mujer egocéntrica y prejuiciosa que, en opinión, actúa de ese modo por los comentarios aduladores que los otros la hacen; ante ello, el único que deja ver en entredicho estas actitudes es Knightley, un hombre sensato, encargado de introducir una racionalidad objetiva a la novela. A pesar de los intentos fallidos de la protagonista en desarrollar sus dotes de casamentera, ella se da cuenta de los errores que cometió y de las actitudes negativas que ha tenido con los demás, eso la empuja a darse cuenta y mejorar, sufriendo así una evolución positiva como personaje.
Los enredos, desengaños, el humor y el romance son la trama que trae consigo la novela, pero que, además, pone al tapete el control que la sociedad ejerce sobre otros, con mayor notoriedad en las marcadas clases sociales, las relaciones sociales, el lenguaje y costumbres propias de la era. Jane Austen, muestra un perfil de personaje más fuerte, independiente, con ideas claras y nada sumisa. En principio, la novela puede tender a ser complicada de entender o tornarse aburrida, pero es pertinente darle una oportunidad a este clásico que tiene marcado el actuar y retrato femenino en la literatura, siendo diferente a lo acostumbrado, cuanto menos, en los escritos de Austen.
Un libro… Una historia



