La profusión también demuestra, que muchas de ellas -quizás la gran mayoría- son a pedido del cliente. No de otra manera se entiende que aparecen ganadores personas totalmente desconocidas, salvo por el encuestador y el candidato que quiere aparecer en el primer lugar.
No es sólo el caso de Ayacucho. Si comparamos por ejemplo los resultados de las encuestas realizadas a nivel nacional, encontramos cierta similitud en tres a cuatro de ellas, que colocan a Lezcano en primer lugar, con menos del 15% y le sigue López Aliaga que todavía no alcanza los dos dígitos. Pero encuestas realizadas para los diarios La Razón y Expreso aseguran que el 40% y en el otro casi el 60% votaría por López Aliaga.
No sorprende entonces que muchos de los que aparecen liderando las encuestas sean resultado de un acuerdo monetario entre la supuesta empresa de investigación de mercados y el candidato que quiere aparecer como ganador, incluso sacrificando a los otros integrantes de su lista.
Es más, como ahora no es posible realizar las encuestas de manera presencial sen recurre a las redes sociales y es más difícil asegurar que esta se realice de manera objetiva, ya que las muestras o no son representativas o pueden ser manipuladas fácilmente.
Este panorama, cuando falta cuatro semanas para las elecciones presenta es preocupante. Los electores, especialmente aquellos que se han convertido en adictos a las redes sociales parecen confundidos y los candidatos buscan influir en su voto, bajo el supuesto, que siempre las personas votan por el que aparece como ganador.
Y en el caso de Ayacucho, los candidatos a congresistas de los partidos que encabezan las preferencias a nivel nacional, son practicamentedesconocido9s, salvo una que otra excepción. Y, parece que no van en la lista con posibilidades nacionales, incluso, listas que no alcanzarían el 5% mínimo para mantener su inscripción.
Si a nivel nacional, de acuerdo a encuestadoras mas o menos confiables, el que encabeza está por debajo del 15% a un mes de las elecciones, a diferencia de años anteriores donde ya existían candidatos por encima del 20% y incluso cerca del 30%, podría ocurrir una gran dispersión de votos y cualquiera podría ser elegido congresista.



