Es un mensaje medido y preparado cuidadosamente. Presentarse como un hombre honesto, a quien pueden estar traicionando personas de su entorno, para quienes pedirá que les caiga todo el peso de la ley, busca recuperar la imagen del provinciano que llega a Lima y que lamentablemente, muchas veces es sorprendido al escoger sus amigos.
Por eso reivindica su honestidad y asegura que nunca se apropió de nada de nadie. Y su conducta pasada es intachable y quieren mancillarla. Esa es la imagen que busca convencer a quienes todavía dudan en seguirlo apoyando o se van con la extrema derecha.
Marcó bien el campo. La otra parte de su discurso estuvo dirigido a quienes son sus enemigos, sin nombrarlos directamente, pero dejando en claro de quienes se trata. Son lo que no aceptaron los resultados de las elecciones y que contaron para eso con la complicidad de quienes tienen el manejo mayoritario de los medios en el Perú, en clara alusión al grupo El Comercio.
Recordó, como quien hace memoria, que el caso Odebrecht está relacionado con los gobiernos anteriores y los partidos políticos que desconocieron los resultados y que ahora son los que atizan la vacancia. Hizo un recuento desde los resultados de las elecciones y todos los actos que desde el congreso hizo la derecha -sin mencionarla directamente- para desestabilizar al gobierno.
Es muy temprano para ver los resultados de su discurso. Posiblemente, los medios de comunicación pertenecientes al Grupo El Comercio no se van a quedar callados y responderán de diversa manera, pero impulsarán con más ánimo la vacancia del presidente.
En sus medios tendrán cabida los congresistas que están impulsando la vacancia, quienes ya comenzaron a condenar el discurso, señalando las denuncias que investiga el ministerio público, en los que se involucra el presidente.
Los de centro derecha, como los morados, han respondido de manera personal, no orgánica que la autocrítica debería ir acompañada con el cambio de los ministros cuestionados. Hay que recordar que este grupo sin bancada, no dio la confianza justamente por las denuncias contra los ministros de salud y de justicia.
Fue un discurso para marcar la cancha. Quienes están conmigo y quienes en contra. Y en ese escenario, las posibilidades de que la extrema derecha consiga los u87 votos se hace más difícil, pero Castillo tiene que buscar aliados más firmes en esas bancadas semiformales, como Acción Popular y Alianza para el Progreso.



