medios de comunicación, con una derecha que se la jugaba a todo con tal de que no fuera derrotada una vez más la señora K, financiada por la DBA, que poco le importó quedar mal parada internacionalmente con aquello del “fraude” a fin de que no llegue el “comunismo” y convierta al Perú en una Venezuela o Cuba y donde los recechos humanos se iban al tacho. El peso de la verdad triunfó.
Aún con una victoria estrecha del profesor chotano Pedro Castillo, por primera vez en nuestra historia republicana un maestro de área rural fue ungido como el nuevo gobernante del país en el marco del Bicentenario de la Independencia.
Sin embargo el inicio de la gestión del Presidente Pedro Castillo- a decir de muchos analistas políticos- no ha sido de un buen inicio. Escuchamos un mensaje con propuestas esperadas el 28 de Julio, luego seguido por la designación de un gabinete que no se esperaba y cuya conformación ha generado más que dudas no porque les falte capacidad sino porque la mayoría de ellos no están a la altura de un Despacho ministerial y porque tienen tras de sí antecedentes que desdicen la ética y honestidad política. A ello se suma si el Congreso le otorgará o no la confianza al nuevo gabinete o si se dará inicio a un proceso de vacancia.
La propuesta de una Asamblea Constituyente ha pasado a un segundo plano, a la vez por copamiento político de Perú Libre en el gobierno central con gente sin experiencia.
Se percibe con estos hechos que quien decide estas ansias es el secretario general del partido oficialista, Vladimir Cerrón -investigado y sentenciado por corrupción-, y no Pedro Castillo como gobernante. Es él quien tendrá que rendir cuentas de sus decisiones ante la ciudadanía.
Es innegable ese “derecho” en política en que un partido ganador ocupen cargos o ministerios y otros en el Ejecutivo. Lo censurable es que las personas convocadas para tales cargos no reúnan las condiciones mínimas requeridas, lo que es aún más grave en medio de la emergencia sanitaria y la crisis económica, situación que exige adecuada gestión pública se toman estas decisiones.
Según al analista político Jefrey Gamarra, el gabinete expresa una especie de acuerdo entre el dueño del Perú Libre, que es Vladimir Cerrón y el grupo más ligado al presidente Pedro Castillo. No es como se anda diciendo, que Castillo es una especie de prisionero de Vladimir Cerrón. Yo diría más bien que hay acuerdos que no se conocen, quizás en algún momento se conocerán, donde ha habido una especie de negociación. Me atrevería a usar incluso la palabra “cuoteo”, en el sentido de cuánto pones tú y cuánto pongo yo, cuántos ministros pones tú y cuántos pongo yo. Castillo no es prisionero de Cerrón” ni víctima de las circunstancias políticas de Perú Libre. La vacancia es predecible. Con la campaña electoral sumamente polarizada que hemos tenido no se esperaría otra cosa que el planteamiento rápido de vacancia. El asunto es entender cuál será la acción de una, diría yo, improbable negociación entre la oposición y las fuerzas que apoyan a Castillo en el Congreso., acota.
¿Corregirá los errores el Sr. Castillo? ¿es el costo del clientelaje político? ¿llegará el rompimiento de Perú Libre? ¿Es esta la izquierda de las reivindicaciones o de los acomodos? Finalmente recordar al gobierno del presidente Pedro Castillo que no todos los que le apoyaron son de Perú Libre, sino un gran porcentaje de independientes que están contra la corrupción y por la refundación del país. Nuestro Perú no es una hacienda para el reparto. Salvo mejor parecer.



