Lalo Quiroz | El Partero
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“Esperando por un título”, era uno de los mensajes colocados en cuatro paraderos de trasporte público, uno de los proyectos de intervención en espacio público, con el que culminaría el último año de mi formación artística en la ex Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú; y con el que, muy al pesar de algunos, me otorgarían la Medalla de Oro. Hoy, después de más de veinte años de haber egresado, no pensé que seguiría sentado en ese paradero esperando el bus de la anquilosada burocracia de la hoy renombrada ENSABAP. Y, peor aún, ni en mis peores elucubraciones me imaginaría que mientras esperaba, una Directora se arrogaría –con pana y elegancia— el propio suyo para cerrar con broche de oro su opaca gestión.
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Tristemente, en nuestras escuelas regionales públicas de formación artística, también gozamos de nuestras ‘joyitas’; con la diferencia que, en la ex ENSABAP, su Centro de Estudiantes no se queda de brazos cruzados y se pronuncia ante actos deleznables.
El hecho es que, el 28 de mayo último, una noticia me sorprendería inusitadamente; al igual, me imagino, que a muchos egresados que hasta la fecha no podemos contar con nuestros grados. La señora Eva Dalila López Miranda, Directora de la hoy Universidad Nacional Autónoma de Bellas Artes del Perú (UNABAP), se habría otorgado a sí misma –vía resolución directoral— su grado de Bachiller; y, según un diario, no sólo a ella, sino: “junto a un grupo de docentes beneficiados, entre ellos su esposo, Mauro Yrigoyen”.
Este bochornoso hecho, una vez más, evidencia el mal uso de la potestad que se les confiere a muchas y muchos de estos funcionarios del Estado; quienes, aprovechándose de la misma, hacen y deshacen en favor de sus propios intereses –de sus allegados— y en detrimento del bien público. La falta de ética, por supuesto, es su estandarte; además, del cinismo y el descaro con que actúan alegremente. Y lo digo, porque desde noviembre de 2021, una egresada –que, supongo desearía que no la mencione— y quien escribe, empezaríamos un estéril intercambio de cartas dirigidas a la Directora Eva López; en donde, concretamente, solicitábamos se nos brinde alguna alternativa para obtener nuestros respectivos grados.
Al inicio, como es de costumbre, sin ninguna respuesta. Sin embargo, cuando optamos por las cartas notariales; pareciera, recién, prestar un poco de atención. Después de idas y venidas, alguna reunión con el Director Académico José Lino Ayala –dado que, la señora López nunca nos atendería— y explicaciones de la imposibilidad de la institución para abrir programas de actualización por restricciones de la SUNEDU; finalmente, en febrero de 2023, el señor Lino nos enviaría una carta manifestando lo siguiente: “Por ello, ante la exposición de la normativa vigente que rige el funcionamiento de la ENSABAP, se le indicó, que la única posibilidad de obtener el Grado Académico de Bachiller y Licenciatura en la ENSABAP es volver a postular”. Y, muy diligentemente, nos ofreció las modalidades para ¡volver a postular! Me pregunto, con ese tipo de respuesta, ¿habrá alguna categoría para poder participar en el Libro Guinness de los Récords?
Y como si fuera poco. La SUNEDU, a donde paralelamente habíamos ingresado una denuncia, tras meses de cartas con “no aplica” y referencias a leyes; archivaría nuestro caso. Entonces, se nos ocurriría –siempre con fe y esperanza— apelar al 3% de aprobación que tiene el Congreso de la República, y le escribiríamos al congresista Alex Paredes; nos responderían que no los llamemos, que ellos nos llamarían.
Sigo esperando, sentado en ese mismo paradero del año 2003.



