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Familia de joven soldado clama por justicia tras grave deterioro de su salud

Actualmente el joven sigue hospitalizado.

La familia de Pedro Sánchez Martínez, un joven de 18 años natural de Chincha y soldado voluntario del Ejército del Perú, exige justicia y una investigación transparente tras el grave deterioro de su estado de salud, ocurrido presuntamente por maltrato físico durante su servicio en la base militar del Batallón Contraterrorista La Oroya N°34 del Vraem, ubicada en Villa Virgen, provincia de La Convención, región Cusco.

Pedro se enlistó en enero de este año con entusiasmo y el sueño de servir a su país. Sin embargo, a inicios de mayo, comenzó a presentar convulsiones, pérdida de capacidades cognitivas y un aparente daño cerebral. Actualmente, permanece hospitalizado en el Hospital San José de Chincha- Ica, en estado crítico.

Según su madre, Viviana Martínez, el 4 de mayo recibió una llamada de su hijo, quien le dijo que estaba internado en el Hospital Militar en Lima. Al llegar a dicho centro, la familia descubrió con sorpresa y angustia que Pedro no se encontraba allí. Luego de insistentes llamadas, la base militar del Vraem finalmente informó que el joven seguía en Cusco y que había sufrido varias convulsiones.

Al llegar a la base, la familia encontró a Pedro desorientado, tembloroso y con signos de deterioro mental. Aunque recibió atención médica inicial, su estado no mejoró, por lo que decidieron trasladarlo a su ciudad natal, donde los médicos confirmaron que presenta una lesión cerebral. Desde entonces, el joven tiene comportamientos infantiles, episodios de agresividad y convulsiones constantes.

La familia sospecha que Pedro fue víctima de maltrato físico dentro de la base militar.

“Mi hijo era un muchacho sano, con sueños, con ilusiones. Hoy lo veo así, golpeándose la cabeza, con mentalidad infantil. Pido que se investigue, que no me lo dejen así”, refirió su madre, visiblemente afectada.

Además, denunció el silencio de las autoridades militares y la falta de respuestas de los compañeros de Pedro.

“Les escribo, les pregunto, pero me dejan en visto. Nadie quiere hablar, y eso me hace pensar que algo grave ha pasado”, señaló.

Viviana recordó que la última vez que vio sano a su hijo fue el día de la entrega de armas en la base. Durante esa visita, Pedro mostró señales de angustia, preguntando insistentemente si todo había salido bien.

“Noté que algo le preocupaba, y ahora entiendo que pudo estar viviendo situaciones difíciles dentro de la base”, agregó.

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