A comparación de años pasados se descentralizó las actividades en general. El bendito “Jala Toro”, “Pascua Toro” se trató de trasladar esta actividad, también volvió después de dos años uno de los encuentros más esperados de los productores ayacuchanos: La Feria de Canaán. Las actividades por Semana Santa se han tratado de seguir en mucha coordinación entre autoridades y se intentó ponerle punto final a que varias productoras le saquen la vuelta a la norma.
Los que se han llevado los máximos laureles han sido los trabajadores de limpieza, que todos esperamos que sean bonificados como deben ser por la Municipalidad Provincial de Huamanga, ni que decir de los efectivos policiales, principalmente en Wari, que como nunca tuvo que tratar con gran cantidad de turistas y visitantes.
La quema de chamizos prácticamente fue neutralizada, la contaminación por este tipo de actividades “tradicionales” ha llevado a que la contaminación ambiental se reduzca. A pesar de los precios exorbitantes en los hoteles y transporte se logró presencia de visitantes luego de dos años. La Semana Santa ha tenido algún beneficio para Ayacucho: estamos seguros que así lo demostrarán las cifras.
Los problemas que vienen a colación de todo lo que se habla o se dirá en los siguientes días debe ser lo de menos. Se debe mejorar siempre todos los años y hacer que el turismo, una de las principales actividades que puede ayudar a mejorar la cadena productiva de todo nuestro potencial, sea permanente, constante y todo el año.
Siempre mejorando los servicios y sabiendo que podemos dar mucho más.
Es claro que falta trabajar muchos temas, donde tenga que haber una articulación mayor entre autoridades y sociedad civil (empresarial y hasta organizaciones sociales de base) pero lo más importante es saber que podemos lograr convertir la región de Ayacucho en un lugar que se puede visitar, donde todos nos comprometamos a mejorar los servicios y nuestras propias condiciones y condicionamientos para estar presentes en el calendario anual turístico.
Es lamentable que existan varios sectores de querer a punta de decretos o llamamientos gaseosos eliminar la fiesta que significa la Semana Santa. Empecemos a trabajar en la identidad ayacuchana, fortalecerla, construirla porque esa es la única forma de que los ayacuchanos hagan respetar su ciudad. Antes de decretar que solamente recibirán a todos los cristianos del mundo en esta ciudad.



