La presencia de empresarios que financian campañas electorales no es ninguna novedad, y es el origen de los más sonados casos de corrupción que se tiene conocimiento. Esto parece el indicador de esta denuncia: no sólo presta el nombre a un candidato a gobernador regional, sino que tiene en cartera una decena de empresas en todos los rubros, presta a ganar las futuras licitaciones o concursos de precios.
Esta es una de las características perversas de las elecciones cuando no existen partidos serios y donde los militantes, convencidos del ideario de su organización cotizan para llevar adelante una campaña electoral, van a las manifestaciones sin buscar un pago por ello y cumplen con las tareas, incluso las más humildes, sin esperar un pago.
Pero, en estos partidos que se han creado como “empresas”, lo que se busca es llegar al poder para saquear el erario público. Partidos o movimientos políticos sin ideario, sólo el apetito de poder y enriquecimiento ilícito los mueve. Es la herencia siniestra que dejó el fujimorismo, y justamente, la propietaria de Wari Llaqta es una admiradora de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción.
Limpiar la política de este tipo de partidos o movimientos políticos, que en el fondo se les denomina, en términos de la fiscalía, como organizaciones criminales, es una tarea que debe llevarse a cabo con toda celeridad. La relación entre una empresaria que presta su movimiento como un vientre de alquiler, no puede ser entendida como un gesto solidario, y por el contrario, es la punta del iceberg que muestra los objetivos del financiamiento de la campaña electoral.
La política debemos entenderla como la función más importante de la sociedad, porque las decisiones que toman los gobernantes, buenas o malas, afectan a todos los que viven en un país, región, provincia o distrito. Y, por esa razón, por sus fines del bien común, debe diferenciarse de los intereses empresariales que buscan el lucro personal, el beneficio individual y egoísta.
Este es el primer caso que se hace público. ¿Habrá otros en el escenario político regional y provincial? Esa es una tarea que se debe investigar para evitar después sorpresas.



