El aislacionismo de Fuerza Popular es el costo de la reiterada campaña del fraude electoral que durante casi dos meses tuvo al país en vilo y poniendo en peligro, no sólo la transmisión de mando del gobierno, sino incluso la continuidad del sistema democrático en el Perú.
No hay que olvidar, que llamó hasta el último momento ilegítimo a la decisión del JNE de proclamarlo como presidente del Perú a Pedro Castillo y amenazó con iniciar la “lucha por la recuperación de la democracia”.
Pese a todos sus cuestionamientos, el aislacionismo es evidente. Su aliado en la campaña del “fraude en mesa” Renovación Popular ha preferido ir sólo a la presidencia del congreso, en una actitud que recuerda a los grupos de la ultraderecha europea que no quieren “contaminarse” formando alianzas con las otras organizaciones de derecha o centro derecha, que tienen un discurso mas liberal.
Esta actitud de Renovación Popular es importante tenerla en cuenta. De hecho, ellos cuentan con los votos del fujimorismo, pero no la quieren en la lista.
Gane quien gane la mesa directiva, Fuerza Popular es de todas las bancadas la más vulnerable. No sería de extrañar que comiencen a migrar hacia otras bancadas mas cercanas a los intereses o ideas de cada uno de los congresistas.
Hay varios que se acomodarían muy bien en las filas de Renovación Popular, porque además han militado antes en Solidaridad Nacional, que es la organización originaria que dirige López Aliaga.
Otros, tal vez en mayoría, se ubiquen como “los que no tienen bancada” porque prefieren tener un perfil bajo, para que nadie les recuerde de dónde vienen. La marca del fujimorismo, y en especial el espectáculo y la pataleta de Keiko Fujimori de no reconocer su derrota los va perseguir por un tiempo.
De nada les servirá en el futuro justificar las declaraciones de Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro, y menos de su abogada Lourdes Flores Nano. Formará parte del anecdotario nacional las bravatas de Alfredo Barnechea llamando a un golpe de estado. Los más inteligentes, en vez de justificar, buscarán distanciarse.
De nuestra parte, este será el último editorial que hablemos de Fuerza Popular como organización política. En futuro, sólo se le tratará como la ha denominado la fiscalía: organización criminal.
El 1 de setiembre se inicia el juicio oral contra Keiko Fujimori por varios delitos. La fiscalía pide 30 años de prisión.



