Esta es la tercera vez. En la primera oportunidad la derecha apostó por ella, pensando repetir los resultados que obtuvo Alan García en las elecciones del 2006, cuando derrotó a Ollanta Humala en la segunda vuelta. La derecha, que se presta de tener los mejores marqueteros políticos, no se percató que existe una ciudadanía antifujimorista, la misma que se rebeló contra Alberto Fujimori en el 2000 y logró derrocar a ese gobierno corrupto.
En las elecciones del 2011 la derecha estuvo dividida. Los dos candidatos era de su clase, pero algunos siguieron, tercos apostando por el fujimorismo y vino la tercera derrota. Tenía 73 congresistas, algo que ningún partido logró en la historia peruana, pero, aun así, perdió en la segunda vuelta.
La historia se repite por tercera vez. Ha concluido la revisión de las actas impugnadas en las mesas y la diferencia de votos no se ha movido mucho. Al 100% de los votos, Pedro Castillo debería ser proclamado presidente de la república.
¿Lo será? La campaña contra el Jurado Nacional de Elecciones es feroz. No sólo contra el local de la institución han ampliado su “cerco” a la vivienda del magistrado que dirige el órgano electoral con el claro propósito de intimidarlo, actuando como una gavilla de sicarios.
Se trata de la barra brava del fujimorismo, porque no son militantes ni simpatizantes, sino gente contratada a 10 soles diarios- más movilidad y alimentación- para que ataquen a los “enemigos” del fujimorismo. Y los calificamos de “barra brava” porque desconocen incluso el programa de su propia organización.
Esto es un peligro para la ciudadanía. El lumpen, como se le denominaba en los años 50 y 60 a estos grupos de choque, contratados para disolver manifestaciones contra el gobierno, ahora están nuevamente activos. Vargas Llosa, hoy admirador y felpudín de Keiko Fujimori describió magistralmente como operaban estos grupos en el gobierno de Odría en su novela Conversación en la Catedral.
Y parece que su admirada candidata y sus secuaces, han tomado a pie de la letra lo que dice Mario Vargas al constituir sus cuerpos de choque: que mientan, que griten, que golpeen, que agredan. En una palabra: que asusten a los otros, que se impongan con el miedo.
Esto es el fujimorismo. ¿Qué les parece?



