con la lucha anticorrupción es un mensaje directo de querer buscar los errores, y de allí, las irregularidades que han estado plagadas de escándalo en la gestión de Carlos Rúa Carbajal (principalmente en las que devienen del manejo de recursos en tiempos de la pandemia), mientras que del otro lado, la gestión de Oscorima con muchos más escándalos mediáticos y hasta con reclusión en la cárcel incluida.
Este discurso nos marca una situación generalizada de las gestiones regionales, es que ninguna se salva de ser un claro ejemplo de lo que no debería hacerse en cuatro años. No nos imaginaremos por muchos años más en como gestión entrante y saliente se sentarían de forma protocolar y como parte del tejemaneje político para hacer un balance de hasta donde se avanzó y hasta donde le debería de tocar avanzar a la gestión entrante.
Esas dificultades que se ha tenido en el proceso de modernización y eficacia de gestión que debería ser parte de una discusión y conversación abierta de la clase política regional (chabacana, chata en debate, liliputiense en propuesta, débil en gestión, pero finalmente clase política) no serán parte de las conversas que puedan tener en los equipos técnicos que asumen el proceso de transferencia. Todo lo contrario será una danza de lagartos queriendo morderse la cola para ver quienes sangran más rápido o a quien le duele más o menos.
Pero debería ser una clara idea de las organizaciones sociales y civiles de la región para ponerle en agenda a ambas gestiones un planteamiento adecuado de lo que se ha podido avanzar y de lo que se espera de la gestión regional entrante.
Todo indica que el gobierno de Wilfredo Oscorima será el paternalismo, caudillaje y cacicazgo que le ha caracterizado durante sus 8 años de tener las riendas del gobierno regional.
Para muestras algunos de los síntomas ya conocidos: renuncia inmediata al vientre de alquiler por el cual ha sido elegido (lo hizo con Alianza Para el Progreso, lo hizo con su propio movimiento Alianza Renace Ayacucho y ahora también lo hace con Wari Llaqta).
Entonces la pregunta sale a la luz: ¿Seguirá las organizaciones civiles y populares ninguneadas y desmedradas por este tipo de acciones y actitudes políticas que lo único que busca es consolidar una forma de gobierno cubierta por la improvisación y que gira por los cambios de humor del gobernante? Seguiremos atentos a esta tragicomedia.



