EL SAPITO Y LA LUNA
I
Era un Sapito corazón de azúcar
que todas las noches miraba a la Luna;
ella le inspiraba versos y canciones,
suspiros y emociones como melones.
La Luna contemplaba al Sapito
y en cada rayo le enviaba un besito;
el Sapito contento se acostaba
porque sabía que la Luna lo amaba.
II
Antes cantaba un Sapito en el río
y la noche se llenaba de lirios;
las luciérnagas encendían foquitos
los grillos acompañaban tocando platillos.
Cuando cantaba el Sapito
ya nadie en el río tenía frío;
y todos alegres aplaudían
su concierto que era gratuito.
…pero ahora ya no canta
ni un vals, ni una balada;
y el río ya no es lo mismo sin su voz
¡todos lo extrañan, incluso la flor!
¿Qué le estará pasando?,
¿por qué está triste?, ¿por qué no canta?…
– ¿Será que ha perdido la voz?,
preguntó el caracol.
– ¿Será que ha perdido su guitarra?,
preguntó la cigarra.
– ¿Será que está mal de la garganta?,
preguntó la rana.
“No son esos los motivos
-respondió el viento
deteniéndose un momento-
lo que pasa es que la luna
prometió darle siempre cariño;
y él creyó que todas las noches
recibiría de su luz un poquito;
él pensó pues que la Luna
era ya su enamorada;
y ella hace varios días
no aparece en el cielo… para nada”.
III
Indudablemente a la Luna le ha sucedido algo:
¿por qué hace tiempo no aparecen
sus cálidos rayos flotando por el río,
entre las hojas, las palmeras y los caminos?…
– ¿Será que como la Bella Durmiente
ha sufrido un hechizo?
– ¿Será que ha caído a un hoyo
y no la deja salir un duende maligno?
– ¿Será que sus cabellos se han enredado
entre enmarañados espinos?…
¿Qué estará haciendo a esta hora?
… aquí están preocupados un grillo,
un caracol, una cigarra y un Sapito,
quien intrépido ha subido a un eucalipto
y desde allí la busca en el cielo infinito.
– ¿Será que se ha extraviado
entre las ruinas de un pueblo perdido?
– ¿Será que ha sido raptada
por un zorro bandido?
– ¿Será que un gavilán con engaños
la tiene prisionera en su nido?…
Lo que se sabe aquí en el río
es que todos extrañan su brillo
e intrigados la siguen esperando
con el corazón rellenito de cariño.
IV
… hoy después de tiempo
apareció la Luna: ¡radiante, hermosa!;
y las nubes se abrieron
para dejar pasar su cariño;
y en la tierra todo se volvió fiesta,
júbilo, explosión de alegría;
los grillos volvieron a tocar sus platillos,
la cigarra volvió a tocar su guitarra,
el caracol se dio volantines,
la luciérnaga prendió su lamparita,
las hormigas en una patita se pusieron a bailar
… ¡por primera vez, dejaron de laborar!
Pero el más feliz de todos, fue el Sapito,
quien no paraba de dar brincos;
y subiéndose luego a una roca se alistó a cantar
convocando a todos a su concierto que era gratuito;
aquella noche, el sapito cantó valses,
cumbias, huaynos y festivos carnavales,
de los alrededores surgieron curiosos:
zorros, pumas, vizcachas y osos de anteojos;
y los peces empezaron a bailar en el rio…
aquella noche, los enemigos se hicieron amigos,
nadie atacó a nadie, solo querían divertirse…
De pronto se escuchó, la dulce voz de la luna:
“¿Puedes cantar querido sapito, una tuntuna?”…
“Como no – dijo el sapito – ahora mismo…”.
Cuentan que aquella noche, el sapito soñaba
… ¡que la luna tocado quena, lo acompañaba!
*Extraído de EL SAPITO Y LA LUNA y… (Publicado por el ICPNA)
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