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EL PARQUE DE FABULINKA 295

Edgard Bendezú | El Parque de Fabulinka
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Niñuchas: Hace pocos días atrás estuve en Pucallpa, en casa de mi hermano de la literatura Jorge Luis Salazar Saldaña; allí me sirvieron chicha morada y eso, ¡sorpresa! me llevó a recordar que yo era un niño de 10 años de edad y vendía este vaso (de la foto) por las calles de Ica.

A las primeras horas de la madrugada, salíamos mi papá y yo del Barrio “La Esperanza” y nos desplazábamos hacia el mercado “El Ayllu”, de un quiosco sacábamos la mercadería y la trasladábamos en un triciclo a las afueras del mercado “Modelo”. Allí instalábamos nuestro puesto de venta de locería y cristalería.

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A eso de las 10 de la mañana, yo me dirigía a la calle Cajamarca y de un local, compraba una caja de vasos cristal y con la caja a un costado y en la otra mano, exhibiendo 2 vasos, me desplazaba vendiendo por el mercado Modelo, Maurtua y calles aledañas.

Pero como me gustaba leer las historietas de la época: Kaliman, Tarzan, Leyendas de América, Biografias ejemplares, etc. de vez en cuando, me sentaba a leer en un puesto donde alquilaban revistas. Yo siempre anhelaba leer Kaliman, por eso a cada rato, me detenía para preguntar: “Señor, ¿ya llegó Kaliman?”. “Aún no”. Al rato: “Señor, ya llegó Kaliman?… En una de esas: “Ya llegó, pero debes esperar porque la están leyendo”. Esperaba unos minutos y emocionado devoraba la revista.

Cierto día, estoy absorto leyendo, cuando escucho una voz conocida:
-Edgard, ¿qué haces aquí? ¡Perdiendo el tiempo, caray, siga vendiendo…!
Era mi papá quien me sorprendió y me asustó esa mañana.
Como me di cuenta que mi papá me podía pescar otra vez y yo seguía empeñado en seguir leyendo, decidí alquilar revistas; claro, después de vender los vasos, en quioscos de Maúrtua y de la plazuela Sebastián Barranca. “Aquí puedo leer tranquilo”, me decía.
Ni mi papá, ni yo, sabíamos en ese tiempo, que está acción de leer y leer, alimentaría mi creatividad e imaginación, para que después ya adulto me volviera el escritor que soy actualmente. Por eso, ayer que me sirvieron en aquel vaso, me vi como un niño vendiendo ese bendito vaso y por eso, le tomé esta foto que les muestro. ¡DE NIÑO FUI VENDEDOR DE ESTE VASO, AHORA: DE ALIMENTOS PARA EL CEREBRO!

Y ahora, como está cerca la navidad, una canción navideña: NAVIDAD EN EL CORRAL, letra de NELLY SOTO SOLSOL (poeta y maestra) y música mía. Pueden teatralizarla en la escuela u hogares. Los varones, hacen de gallos; todos gritan: ¡Ohhh…! Los niños, hacen de pollitos y las mujeres hacen de gallinas. El resto de la canción simulan arrullar al niño.

(Está en Tik Tok y también en mi canal de YouTube FABULINKA TV).

NAVIDAD EN EL CORRAL O LOS GALLOS ALBOROTADOS

Los gallos alborotados
no se cansan de cantar:
¡Kikirikikiki kikiririlikí!
La noche nos ha contado
que un misterio se resolverá: ¡Ohhh…!
El gallinero se alegra
los pollitos también: ¡Pio, pio, pio, pio, pio, pá!
Las gallinas hacen coro
para alabar al niño Dios: ¡Cocorococo cocorococó!
Duérmete mi niño, duérmete mi amor
duérmete pedazo de mi corazón,
Duérmete chiquito, duérmete mi amor
duérmete pedazo de melocotón.

REGALA MIS LIBROS QUE SON COMO JUGUETES, MENOS COHETONES,
Y ALEGRARÁS CON MIS LIBROS: ¡LA NAVIDAD Y LAS VACACIONES!

*Ediciones Fabulinka: Para el Plan Lector: ¡Sólo libros con amor y humor!

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