Edgard Bendezú | El Parque de Fabulinka
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Niñuchas: En el CONALL pasado, realicé un taller literario y he aquí algunos trabajos presentados por los estudiantes de la universidad:
¿QUÉ PASÓ CON LA LIEBRE DESPUÉS DE LA CARRERA?
¿Qué tan miserable se puede volver alguien por perder una carrera?
¿Qué tan mal se puede estar por ser derrotada por una lenta, vieja y aburrida tortuga?
La liebre después de semejante humillación
se fue de aquel lugar y de un soleado lugar de su región,
pasó a uno congelado y con escasa vegetación.
“Bueno, al menos ya no hay tortugas”, afirmó la liebre.
Pero, llegando ya a Cerro de Pasco se quiso regresar,
pero tarde se dio cuenta, que ya estaba a 4500 metros sobre el nivel del mar.
Aquel orejón, de pronto, vomitó y vomitó…
y con asustada respiración, recordó lo que le pasó.
Semanas después, temblaba de frio, temblaba de dolor,
sin ningún amigo, sin ninguna voz que mostrara por el amor,
de ser conocida como una liebre alegre y rápida,
ahora se convirtió… ¡En un limpiador de lápidas!
Autoras: Daniela Ochoa Zea y Ana Belén Andrade Anaya, de la UNMSM.
MARCELINA, EN EL PAÍS DE LAS TONTERÍAS
En un país ubicado en la lejanía
las reglas nunca se rompían,
sólo ordenaban su cuarto,
desayunaban, cumplían sus deberes
y no hacían tonterías.
Ahí, sólo un pequeño grupo dirigía
y el resto, solo obedecía.
Marcelina, decidió romper esa monotonía.
¡Ya no obedecería!
Ya no quería seguir con esa rutina
por lo que decidió, cometer una tontería:
Leer, leer y leer: Libros de Historia,
Geografía, Antropología y Sociología.
En ellas nuevas historias surgían…
Llena de talento e ironía,
decidió incentivar más tonterías…
Con el paso del tiempo
ahora todos en aquel lugar
leían casi todos los días.
A las voces que antes obedecía,
les disgustaba su voz de rebeldía.
Ella pensó: “¡Así leyendo, leyendo,
más felices vamos siendo,
y leer, en sí, no es una tontería,
ahora es un acto de valentía!”.
Autora: Betsy Vásquez Romero, de la UNMSM.
Hay más, pero será en una próxima columna. Ahora, como se acerca la navidad y los maestros, necesitan nuevos recursos para los niños de sus salones, he aquí una canción navideña, que la subí a mi Tik Tok:
YO NO TENGO PANETONES
Yo no tengo panetones
ni siquiera alfajores,
pero tengo cuentos y canciones
para los corazones.
Y en nombre de Jesús
¡chucurucuchucurucuchú!
yo le doy, le doy la mano
(yo le doy, doy un abrazo)
a quien yo quiero tanto:
¡chucurucuchucurucuchú!
NO BASTA CON LAS CLASES QUE SE RECIBEN EN LAS AULAS,
SI NO HACEMOS ALGO MÁS POR NUESTRA PARTE, ES QUE SOMOS UNAS MAULAS.
*Ediciones Fabulinka: Para el Plan Lector: ¡Sólo libros con amor y humor!



