InicioCOLUMNISTAS¿Qué necesita el mercado peruano: el orden o la libertad? | Opinión

¿Qué necesita el mercado peruano: el orden o la libertad? | Opinión

José Carlos Mallma | El Diario de Polideo
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Nos encontramos en una coyuntura electoral en la que cada candidato, mediante sus propuestas, pretende enviar un mensaje a los agentes del mercado, intentando calmar su aversión al cambio. Mientras uno propone el orden, el otro propone la libertad. Pero, en realidad, ¿Cuáles son las necesidades de un mercado tan diverso como el peruano? Un mercado que no solo está caracterizado por actores formales, sino donde coexisten economías familiares, informales y de subsistencia, emprendedores emergentes, empresarios dominantes y también agentes que abusan del mercado.

El orden es importante para garantizar el principio de autoridad y el respeto de las reglas preestablecidas. Sin embargo, resulta cuestionable que quienes han defendido históricamente a grandes oligopolios e impedido la apertura del mercado en sectores clave como la distribución de medicamentos, incluso otorgándoles beneficios tributarios, pretendan ahora erigirse como los abanderados del orden. Ese supuesto orden no recae sobre los grandes actores económicos, sino que se traslada con mayor severidad al micro y pequeño empresario, que con esfuerzo busca salir adelante en un entorno donde el Estado muchas veces lo asfixia, mientras tolera prácticas que refuerzan posiciones dominantes y colocan al consumidor en situaciones desventajosas.

Por otro lado, la libertad es esencial para el desarrollo de la iniciativa privada, la generación de empleo y la construcción de cadenas de valor, así como para impulsar una economía del conocimiento orientada a la innovación y a la incorporación de nuevas tecnologías. No obstante, dicha libertad no puede ser absoluta. La autoridad debe garantizar las libertades económicas en la medida en que estas no atenten contra los derechos fundamentales de los consumidores ni contra el interés público. Lo que se requiere es un mercado más competitivo, pero bajo condiciones de competencia libre y leal, no una libertad que permita explotar al trabajador, abusar de los competidores o restringir el acceso al mercado.

Por ello, el mercado peruano necesita tanto orden como libertad, pero un orden auténtico, no uno instrumentalizado políticamente. No se trata de un orden que evoque prácticas autoritarias ni de uno que debilite la institucionalidad o restrinja derechos fundamentales como la protesta o la libertad de expresión. Tampoco queremos un orden que legitime la represión o la persecución. Lo que se necesita es un orden en libertad, donde las instituciones cumplan su rol, donde el equilibrio entre empresa y consumidor sea real, y donde el Estado intervenga para garantizar un juego competitivo limpio, sin privilegios ni discriminaciones.

El desafío es construir un mercado donde la libertad permita a cada persona desarrollar sus capacidades y proyectar su futuro con dignidad, y donde el orden asegure que esa libertad no se convierta en abuso. En ese equilibrio se encuentra la verdadera base de una economía social de mercado: un país donde todos tengan oportunidades reales, no solo quienes concentran el poder económico o cuentan con mayores mecanismos para hacer valer sus derechos. Porque, al final, el mercado necesita orden, pero no puede existir sin libertad.

Se debe fortalecer por tanto instituciones claves como el Indecopi y los organismos reguladores, haciéndolo capaz de combatir de manera efectiva las fallas del mercado y devolviendo a la competencia su verdadera función en el equilibrio económico entre la oferta y la demanda.

Pero también es importante, empoderar a los consumidores, para promover los correctivos que el mercado requiere, evidenciando las prácticas anticompetitivas y desleales que afectan el interés general. Dado que mientras la autoridad como el Indecopi debe proteger la competencia y los derechos del consumidor, las asociaciones de usuarios y consumidores pueden combatir y defender de manera activa los abusos en el mercado.

Nos corresponde ahora decidir en la urnas entre el orden sin libertad o la libertad con orden, no es un tarea fácil pero debemos ir a votar sin miedo y con la convicción de vencer a los grandes enemigos del país.

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