A mediado del siglo pasado, la transnacional Nestlé ofrecieron a las clases medias europeas y de los Estados Unidos, un sustituto a la lactancia materna, ante la ausencia cada vez más, de mujeres que amamantaban a los hijos de la aristocracia y de los burgueses.
Pero pronto se amplió hacia otros sectores de la sociedad, especialmente porque las madres eran trabajadoras o estudiantes, y no tenían tiempo para dar de lactar a los hijos, de manera que el biberón y las leches “maternas” que producía la transnacional Nestlé, copó el mercado de la alimentación de los recién nacidos en todo el mundo.
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Pero en 1992, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), comenzaron a proteger, apoyar y promover la lactancia materna, especialmente en los hospitales públicos donde inducían a prácticas que no apoyaban la lactancia materna, entre estas, separaban a los recién nacidos de sus madres e influían directamente en las madres para alimentar al niño con fórmulas lácteas, entregándoles estas fórmulas de manera gratuita.
La primera medida que propuso la OMS y UNICEF, fue que desde el Estado se prohíba la entrega gratuita de la leche “materna” que producían las transnacionales, especialmente Nestlé, como sustitutos de la leche materna y se apoye por el contrario la lactancia materna.
La mayoría de los países del mundo apostaron por el retorno a la lactancia materna, porque además se demostró que los niños amamantados por sus madres, crecen libres de una serie de infecciones, ya que los anticuerpos que la madre ha procesado, se transmiten a través de la leche que la madre brinda a su hijo.
Otra medida que se dispuso, y que en muchos países fue respaldada por ley, es facilitar a las madres trabajadoras la lactancia de sus hijos en espacios adecuados en los centros de trabajo, o permiso para que vayan a sus casas a dar de lactar a los bebes en periodo de lactancia.
Son pocos los empleadores que han tomado consciencia de la importancia de la mano de obra femenina, y apoyan la lactancia materna, porque muchos de ellos, prefieren prescindir de las mujeres gestantes y por supuesto de las que son madres con niños en lactancia.
Ha tenido que intervenir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y ha señalado el derecho de las mujeres a licencia por maternidad y a amamantar a sus niños. El Perú es signatario de esta decisión de la OIT, y las mujeres tienen que hacer valer este derecho universal.



