Las mujeres han atravesado, a costa de incansables luchas, el estrecho y brutal marco de relaciones de subordinación a la vida conyugal y la formación de damas, sin oportunidades de acceso a educación de pensamiento universal y calidad, salud o bienestar, para dejar de ser solo esposas, madres y apéndices de los hombres y dejar de servir ciegamente a la autoridad del varón. La tarea no ha sido fácil, ni en solitario, cada conquista ha sumado.
La mujer si antes estaba a la esclavitud doméstica o se veía impulsada a ejercer la prostitución como medio de sustento, ahora está siendo incorporada a la vida productiva; si, pero aún no con los mismos derechos y deberes que los hombres. Actualmente, la mujer empieza a sentir, a pensar y a expresarse como mujer en su literatura y en su arte. La mujer ha ingresado en el parlamento, en el gobierno y en la política. Así el primer efecto de la igualación política de los varones y las mujeres es la entrada de algunas mujeres en la política y en el manejo de los negocios. No cabe duda que la humanidad ganará muchas mujeres y el eje de la vida femenina se desplazará de lo individual a lo social.
Así como los varones, las mujeres en el mundo entero tienen diversas tendencias políticas; existe la mujer burguesa que solidariza su feminismo con el interés de la clase conservadora. La mujer proletaria solidariza su feminismo con la fe de las multitudes revolucionarias. Las mujeres como los hombres son reaccionarios, centristas o revolucionarios; no pueden combatir juntas la misma batalla. En el panorama humano la clase diferencia a los individuos más que el sexo.
Es cierto que se ha ganado bastante pero, en muchos lugares, en los que la democracia es una caricatura a merced de modos de poder autoritarios, mafiosos y fascistas, se castiga con sevicia y humillación a las mujeres valiéndose de leyes arcaicas que condenan las libertades de sus cuerpos, ejemplifican con penas de odio a mujeres inermes por interrumpir un embarazo, vivir un adulterio o simplemente negarse a los caprichos machistas de los hombres. Algunos sistemas de justicia tienen todavía estructuras medievales, incapaces de entender la época, el mundo y sus actuaciones son intimidatorios contra los más débiles y no atienden el horror que provocan los racismos, discriminaciones y violencias de género que se manifiestan sistémicamente con el ímpetu y la brutalidad de conquistadores y colonialistas.
El 8 de marzo es un día para hacer memoria, reconducir la unidad de las luchas pendientes y para renovar las agendas organizativas orientadas a que ni la mujer ni ningún ser humano sea maltratado, destruido, ni violentado en su dignidad y derechos y libres de manipulaciones, seguir sumando para derribar los muros que impiden la emancipación y que convierten todo en mercancía. El problema de la mujer, que es un problema mundial, no puede encontrar su solución en una fórmula matemática, no puede ser la consecuencia de un movimiento filantrópico. No. La solución del problema de la mujer, tiene que ser una solución social. Sus realizadores tienen que ser las propias mujeres.



